(ZENIT Noticias / Roma, 11.01.2026).- Desde el 6 de enero, Solemnidad de la Epifanía, el Papa León XIV modificó uno de los símbolos más visibles de su ministerio público. El mismo día en que se cerró la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, marcando el final de un importante ciclo litúrgico, el Papa apareció con un nuevo báculo pastoral en la mano. A primera vista, podría parecer un cambio marginal. En realidad, se trata de una declaración cuidadosamente calibrada, arraigada en siglos de historia papal y moldeada por una lectura precisa de la misión de la Iglesia hoy.Según la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, el nuevo báculo se mantiene en continuidad con los utilizados por los predecesores de León XIV. Sin embargo, esta continuidad no es meramente estética. Expresa una síntesis deliberada entre dos dimensiones inseparables del anuncio cristiano: el amor oblativo de Cristo revelado en la cruz y su cumplimiento en la Resurrección. En otras palabras, el báculo está diseñado para predicar incluso antes de que el Papa hable.La nota explicativa pone el énfasis directamente en el Misterio Pascual, descrito como el «centro gravitacional» de la predicación apostólica. Dado que Cristo entró en la muerte y emergió victorioso, la muerte ya no tiene el poder definitivo sobre la humanidad. Lo que Cristo asumió, recuerda el texto, también lo redimió. Este núcleo teológico se traduce visualmente en el diseño del nuevo báculo. Cristo ya no se muestra atado por los clavos de la Pasión. En cambio, su cuerpo aparece glorificado, elevándose hacia el Padre. Sin embargo, las heridas permanecen visibles. Al igual que en los relatos evangélicos de la aparición de Cristo resucitado a sus discípulos, las cicatrices no se borran; se transforman en signos luminosos de victoria. El sufrimiento humano no se niega, sino que se transfigura en lo que el texto vaticano llama un «amanecer de vida divina».Para comprender la importancia de esta elección, conviene recordar que el báculo pastoral no es, en sentido estricto, una insignia papal tradicional. Como señala el propio Vaticano, el báculo pertenece propiamente a los obispos, no al Obispo de Roma en su función universal. Durante siglos, los papas no portaron un báculo pastoral como lo hacen los obispos diocesanos. En cambio, desde principios de la Edad Media, usaron la férula pontificalis, símbolo de autoridad espiritual y gobierno. Su forma medieval exacta no está completamente documentada, pero probablemente era un simple báculo rematado con una cruz.Esta férula se asociaba sobre todo con la toma de posesión del Papa de su catedral, la Basílica de San Juan de Letrán. Tras su elección, el nuevo Papa la recibía al asumir su cátedra episcopal como Obispo de Roma. Incluso entonces, su uso era limitado. La férula no solía aparecer en las liturgias papales. Las excepciones eran raras y altamente simbólicas: el ritual de llamar a la Puerta Santa, realizado tres veces para inaugurar un Jubileo, o la consagración de una iglesia, cuando el Papa trazaba los alfabetos latino y griego en el suelo, lo que significaba la proclamación de la Palabra a todas las culturas.Un cambio decisivo se produjo el 8 de diciembre de 1965. Ese día, al clausurar el Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI dejó de lado la férula y apareció en su lugar con un báculo pastoral de plata con un crucifijo. El objeto no fue casual. Fue encargado al escultor italiano Lello Scorzelli, quien buscó plasmar la vocación apostólica de San Pablo, cuyo nombre Giovanni Battista Montini había elegido al ser elegido. La misión de Pablo, expresada en la Primera Carta a los Corintios, era proclamar a «Cristo crucificado» y nada más como fundamento de la fe.Al adoptar ese báculo, Pablo VI marcó un cambio de enfoque. El Papa no se presentaría principalmente como una figura soberana con autoridad, sino como un pastor que daba testimonio del misterio de la Cruz. A partir de ese momento, el báculo pastoral comenzó a aparecer regularmente en las liturgias papales, y sus sucesores siguieron su ejemplo.San Juan Pablo II hizo del símbolo algo inseparable de su pontificado. Al comienzo de su ministerio, alzó la cruz pastoral al pronunciar las palabras que definirían una época: «Abrid las puertas a Cristo». El gesto fue tanto físico como programático. La Cruz no era un obstáculo que ocultar, sino el eje en torno al cual giran la vida y la historia cristianas.El Papa Benedicto XVI, profundamente atento al simbolismo litúrgico, también tomó decisiones deliberadas. En ocasiones utilizó un báculo rematado con una cruz de oro, previamente asociada al Beato Pío IX. Posteriormente, adoptó uno con el Cordero Pascual y el Cristograma en el centro de la cruz. El mensaje era explícito: la unidad de la Cruz y la Resurrección se encuentra en el corazón del kerygma, la proclamación fundacional de la Iglesia.En este contexto, el nuevo báculo de León XIV se inscribe en una narrativa larga y evolutiva, en lugar de separarse de ella. Lo distintivo es el énfasis que pone en la Resurrección sin obviar la Cruz. La figura de Cristo ascendiendo, con las heridas expuestas pero radiante, sugiere una Iglesia que no niega el sufrimiento ni las heridas históricas, pero se niega a permitir que tengan la última palabra.El momento también es revelador. El 6 de enero, Epifanía, celebra la manifestación: Cristo revelado a las naciones. El cierre de la Puerta Santa ese mismo día subraya el fin de un momento extraordinario y el regreso a la vida ordinaria, donde la fe debe vivirse sin espectáculo. En ese contexto, el nuevo personal funciona como una catequesis silenciosa. Proclama que la esperanza de la Iglesia no reside en la nostalgia, el poder ni siquiera en las estructuras, sino en la lógica pascual que transforma la pérdida en vida.En una Iglesia a menudo escudriñada por sus símbolos, la elección de León XIV no es ornamental ni nostálgica. Es una teología visual, condensada en metal y forma, que recuerda tanto al pastor como a los fieles que el camino hacia adelante pasa por las heridas de la historia, pero no termina ahí.Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a través de este enlace. The post León XIV inicia 2026 con un nuevo báculo: este es el significado… y las fotos appeared first on ZENIT - Espanol.