En la cartografía de la memoria de Málaga, pocos edificios encierran una carga simbólica tan densa y, a la vez, tan desconocida para el gran público como el Palacio de Zea-Salvatierra. Situado estratégicamente en el número 1 de la calle Císter, actuando como una bisagra de piedra entre la espiritualidad de la Catedral y el poder militar de la Alcazaba, este inmueble no fue concebido para la gestión pública, sino para la gloria de un linaje. Sin embargo, los caprichos de la historia y las carencias de una ciudad en plena expansión industrial lo convirtieron en el epicentro político de la Málaga decimonónica. Fue allí, entre sus muros barrocos, donde el Ayuntamiento de la ciudad vivió su etapa más convulsa,... Ver Más