A las afueras de Granada, se levanta uno de esos lugares donde la Historia parece resistirse a quedar en silencio. Los Baños Árabes de Churriana de la Vega , poco conocidos incluso por muchos vecinos, constituyen un testimonio excepcional del pasado andalusí de la provincia. Pero, más allá de su valor histórico y arquitectónico, este enclave ha ido acumulando con el paso del tiempo una reputación inquietante , alimentada por relatos de f enómenos extraños que han convertido al antiguo hammām en uno de los puntos más enigmáticos del entorno granadino. Churriana de la Vega fue, en época nazarí, una pequeña alquería conocida como Yurliana, dedicada principalmente a la agricultura y a la producción de seda. Su desarrollo estuvo estrechamente ligado a la acequia de Arabuleila, una infraestructura hidráulica clave que aún hoy sigue cumpliendo funciones agrícolas. En ese contexto rural surgieron los destacados baños, construidos entre los siglos XII y XIV, según las distintas hipótesis historiográficas, y concebidos como un espacio esencial de la vida cotidiana: lugar de higiene, de socialización y de purificación espiritual. La estructura del baño responde al modelo clásico andalusí, con tres salas alineadas —de agua fría, templada y caliente— cubiertas por bóvedas de medio cañón perforadas por lucernas en forma de estrella de ocho puntas. Estas aberturas no solo iluminaban el interior, sino que regulaban la temperatura y la salida del vapor, creando un ambiente íntimo y casi ceremonial –muy de época musulmana-. El agua, conducida desde la acequia, era el eje central de todo el sistema, tanto en su vertiente práctica como simbólica. Tras la conquista cristiana, el edificio perdió su función original y fue reutilizado durante siglos como vivienda y, más tarde, como cuadra de animales. Este uso continuado, paradójicamente, contribuyó a su supervivencia estructural, aunque deterioró notablemente su estado de conservación. Hoy, los baños son propiedad del Ayuntamiento de Churriana de la Vega y permanecen cerrados al público general, pudiendo visitarse únicamente bajo solicitud expresa. Sin embargo, lo que ha mantenido vivo el interés por este lugar no es solo su arquitectura. Desde hace décadas, vecinos, investigadores y visitantes que relatan experiencias difíciles de explicar que parecen concentrarse en el interior del recinto, especialmente durante la noche. El fenómeno más repetido es el sonido del agua corriendo, audible cuando todo permanece en silencio –cuando allí no corre ya el agua-, incluso en periodos en los que la acequia se encuentra completamente seca. Quienes lo han escuchado describen un murmullo constante, subterráneo, como si los antiguos conductos volvieran a activarse por momentos, es lo que se llama en parapsicología o investigación paranormal como «mimofonía». A este fenómeno se suman los testimonios sobre luces en forma de esfera , observadas flotando entre las salas, y que parecen desplazarse lentamente, deteniéndose o cambiando de trayectoria en función de la presencia humana. Algunos testigos aseguran que estas luces aparecen sin una fuente visible y desaparecen de forma abrupta, dejando tras de sí una sensación de frío súbito o repentino. Uno de los relatos más inquietantes es el de la figura oscura o encapuchada que, según varios investigadores, se manifiesta en el pasillo que conecta la Sala Caliente con la Sala Fría. La silueta, descrita como alta y carente de rasgos definidos, habría sido vista en distintas ocasiones desplazándose lentamente antes de desvanecerse. En algunos casos, estas apariciones vienen a coincidir con fallos eléctricos, apagones de linternas o descargas completas de baterías, un patrón que ha alimentado la hipótesis de alteraciones electromagnéticas en el interior del edificio y que nos sucedió a mi compañero Jesús García y a mí. Estos episodios alcanzaron especial notoriedad tras la visita de un grupo de exploradores urbanos –de urbex- en 2017, con José Antonio Moreno a la cabeza, quienes afirmaron que todos sus equipos electrónicos dejaron de funcionar simultáneamente al entrar en la Sala Caliente. Durante esa misma visita, el grupo realizó una sesión improvisada de ouija, tras la cual aseguraron haber presenciado una manifestación oscura y sentir un brusco cambio ambiental. Aunque no existe documentación oficial que respalde estos hechos, el suceso se ha consolidado como parte del imaginario contemporáneo asociado a los baños. Desde una perspectiva histórica y antropológica, algunos expertos apuntan a que estos relatos podrían estar relacionados con la carga simbólica del lugar. En la tradición islámica, el baño no era un espacio banal, sino un entorno vinculado a rituales de purificación previos a la oración y a momentos clave de la vida social. La repetición durante siglos de gestos, sonidos y estados emocionales intensos podría haber dejado lo que algunos investigadores denominan una «memoria del lugar», una huella perceptible en determinadas condiciones ambientales. Otros, más escépticos, señalan que la combinación de humedad, acústica compleja, penumbra y sugestión puede generar experiencias sensoriales intensas, fácilmente interpretables como fenómenos paranormales. Las bóvedas amplifican sonidos mínimos, las corrientes de aire crean cambios bruscos de temperatura y la geometría del espacio favorece efectos ópticos que pueden confundir al visitante. Sea cual sea la explicación, lo cierto es que los Baños Árabes de Churriana de la Vega se han convertido en un punto donde convergen historia, arquitectura y misterio. Un lugar que invita tanto a la reflexión sobre el pasado andalusí de Granada como al debate sobre los límites existentes entre la memoria, la sugestión y lo inexplicable. Hoy, mientras el edificio espera una intervención que garantice su conservación y puesta en valor, sus muros siguen guardando silencio durante el día. Pero cuando cae la noche sobre la vega, y el ruido del mundo se apaga, muchos aseguran que el antiguo ḥammām vuelve a hablar en su propio lenguaje: el del agua que ya no corre, el de las sombras que parecen vigilar y el de un pasado que, lejos de desaparecer, no quiere ser olvidado. *Si ha tenido alguna experiencia paranormal, de cualquier tipo, no dude en comunicarse conmigo. Investigaré gratis su caso (como siempre lo hago) y trataré de ofrecerle respuestas: contacto@josemanuelgarciabautista.net