Entre los galardonados este año por la Fundación ARCO (los premios 'A' al Coleccionismo) se halla la Fundación Calparsoro , reconocida con el premio al coleccionismo nacional. Quedó constituida hace solo unos meses. Tiene su origen en la colección atesorada por el coleccionista y empresario Gabriel Calparsoro durante más de veinte años. Está formada por unas 170 obras (pintura, escultura, fotografía y vídeo), todas de arte contemporáneo internacional y con un marcado carácter social y político. Entre la nómina de artistas presentes en esta colección, Nan Goldin, Wolfgang Tillmans, Peter Hujar, Ana Mendieta, Carrie Mae Weems, Kara Walker, Rachel Whiteread, Adam Pendleton, Ellen Gallagher, Barbara Hammer o Isaac Julien. Explica Gabriel Calparsoro que se planteó la opción de buscar una sede para mostrar sus obras, pero quería comenzar de forma muy humilde y finalmente descartó la idea. Pensó que sería mejor hacer colaboraciones puntuales con instituciones públicas y privadas, llevar el arte contemporáneo a colectivos sociales que no tienen acceso a él (como las cárceles), promover debates y reflexiones... Isaac Julien (Londres, 1960) , artista y cineasta, es el seleccionado para la puesta de largo de la Fundación Calparsoro, que estrena su actividad pública en el Museo Lázaro Galdiano con la instalación cinematográfica 'Once Again... (Statues Never Die)', de 2022. No es casual que se exhiba en este museo: el coleccionista José Lázaro Galdiano ignoró las vanguardias europeas del siglo XX. La obra más tardía de su colección fue una de Constable (1776-1837). Es un encargo, por su centenario, de la Barnes Collection de Filadelfia , uno de los grandes museos de arte norteamericanos, fundado en 1922 por el coleccionista y filántropo Alfred C. Barnes. En 2024, la obra también pasó a formar parte de la Fundación Calparsoro. Aunque ya lleva unas semanas en el Museo Lázaro Galdiano como rodaje, este viernes se inauguró oficialmente con la presencia del artista y podrá verse hasta el 29 de marzo. Con Bartomeu Marí como comisario y con la exdirectora de ARCO Lourdes Fernández (Artingenium) en la producción y coordinación, este proyecto cuenta con la colaboración del Ministerio de Cultura, el British Council y Filmoteca Española. La obra, de 30 minutos de duración (se les hará corto, incluso tendrán ganas de verla por segunda vez), contrasta con el 'ruido' visual en torno a ARCO. Aquí reina la calma, el sosiego. Es de una elegancia y una exquisitez arrolladoras, tanto en lo formal como en el contenido. Todo está cuidado al detalle. La música es espléndida ; las imágenes, bellísimas. Rodada en blanco y negro y proyectada en dos pantallas (se reflejan en unos espejos), la película aborda asuntos como la contribución del arte africano a las vanguardias, la negritud, la homosexualidad o el colonialismo en lugares como Benín, pero de una forma única, desde un prisma inédito: no reclama revancha. Une múltiples disciplinas (cine, fotografía, música, teatro, pintura, escultura...). El próximo año se verá en el Museo Picasso de París. Julien (de raza negra) reconstruye diálogos imaginados entre el filósofo Alain Locke , padre del movimiento Harlem Renaissance , y Barnes, ambos activistas en favor de causas afroamericanas. Son interpretados por André Holland y Danny Huston. Julien rodó en museos como el Pitt Rivers Museum de Oxford, la Pennsylvania Academy of Fine Arts o la propia Barnes Collection. Además, incluye fragmentos de dos filmes: 'Looking for Langston', del propio Isaac Julien, y una película del ghanés Nil Kwate Owoo. Fue rodada en los almacenes del British Museum, que atesora una colección de arte africano. En el filme aparecen personas de raza negra paseando por museos donde hay piezas de arte africano y reflexionando ello: «Ha sufrido un desprestigio, se mantenía como algo primitivo, exótico, una moda. No es una rareza ni una curiosidad pintoresca , está en algunos casos al mismo nivel que obras maestras de arte contemporáneo. Picasso, Modigliani, la música de Satie... Todo lo interesante es africano». Explica Bartomeu Marí que se trata de «poesía crítica», una obra «muy poliédrica, que aborda asuntos contemporáneos de gran relevancia. Hace preguntas sobre la Historia del Arte, la cultura negra, la negritud... La influencia del arte africano en las vanguardias históricas está ausente en la cultura española hasta la llegada del 'Guernica'». A través de Langston Hughes hay una conexión simbólica de la obra de Julien con la cultura española. Colaboró estrechamente con el hermano de Federico García Lorca en la traducción al inglés de la obra del poeta. Según Bartomeu Marí, es la primera obra que en nuestro país da visibilidad a la negritud y el homoerotismo. Hughes fue corresponsal en la Guerra Civil española y abordó el papel de los voluntarios afroamericanos en las Brigadas Lincoln.