La 'cara Mar-a-Lago' que se impone entre las mujeres del trumpismo

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Pómulos prominentes, cejas picudas, labios hinchados, piel bronceada, dientes blanco-nuclear... Es la opción estética de gran parte del equipo femenino de Donald Trump, lo que ya llaman la 'cara Mar-A-Lago', en referencia a la mansión de Florida donde se reúne la camarilla trumpista. A base de bótox, sus cejas han quedado bloqueadas y solo sonríen con los labios inferiores, pero forman parte del selecto club que acompaña al presidente. Su representante más significativa es Kristi Noem, no solo por cómo ha transformado su apariencia, sino por la relevancia de su cargo: secretaria de Seguridad Nacional. Alabada por su jefe –«Nos ha prestado un gran servicio y ha obtenido numerosos y espectaculares resultados ¡especialmente en la frontera!»–, Trump, sin embargo, acaba de anunciar que Noem dejará el cargo el próximo 31 de marzo. Cuestionada tras los recientes asesinatos en Minneapolis del ICE, el cuerpo policial bajo su mando que persigue a los inmigrantes, Trump la va a poner al frente de un nuevo organismo llamado The Shield of the Americas (Escudo de las Américas), una coalición con los gobiernos afines del continente –Argentina, El Salvador, Bolivia, Chile, Panamá, Ecuador...–, para luchar «contra las bandas criminales narcoterroristas y carteles, y combatir la migración ilegal y masiva». Desde su nuevo cargo, es de suponer, Noem gozará de mucha menos presencia mediática desde la que mostrar los resultados de sus tratamientos estéticos. Algo similar, aunque por distintas razones, ha sufrido Kimberly Guilfoyle, abogada y presentadora y analista política en la cadena Fox, desde que el hijo del presidente, Donald Trump Jr., rompiera con ella hace poco más de un año. La pareja se comprometió en 2020, momento en que el rostro de Guilfoyle, aunque ya había experimentado antes signifciativos retoques, aceleró su transformación hasta dejarla irreconocible. Sin embargo, cuando todos daban ya por hecho que acabaría convertida en la nueva nuera de Trump, el novio rompió con ella. Aliada cercana al mandatario y eficiente recaudadora de fondos para la causa MAGA, Trump propuso su nombre como embajadora de Estados Unidos poco después de la ruptura. De este modo, mataba dos pájaros de un tiro al premiar su lealtad política y su confianza con un puesto diplomático importante –Grecia es un aliado estratégico de EE.UU. en el Mediterráneo y en la OTAN– al tiempo que la alejaba del círculo familiar más íntimo que había frecuentado durante años. Una prueba de que moldear tu rostro bajo las exigencias estéticas del estilo Mar-A-Lago no garantiza la cercanía al clan Trump. Y por si a alguien todavía le quedan dudas de que este tipo de rostro es un requerimiento para formar parte de la 'cohorte' del actual inquilino de la Casa Blanca, el caso más destacado es el de la principal portavoz de la Administración Trump; Karoline Leavitt. Llegó al cargo con la frescura de sus 27 años y en apenas meses empezó a inyectarse productos estéticos. El más inquietante, el de sus labios, que durante semanas parecían no parar de aumentar. Con anterioridad, Trump había elogiado su belleza y sus «labios de ametralladora», enfatizó, que «no paran: pop pop pop».