¡La novia! (★★☆☆☆) es otra adaptación ridícula de un clásico muy querido 

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¡La novia! de Maggie Gyllenhaal tiene un problema de origen y uno lo bastante grave para sabotear la película como conjunto. El de no saber qué quiere contar y, mucho menos, lograr profundizar en los múltiples temas que propone. Eso debido a que el guion (que también escribe la directora) es una mescolanza torpe de puntos que van y vienen sin que ninguno tenga verdadera relevancia. De modo que la cinta va de una adaptación al clásico de Mary Shelley a un musical (fallido), pasando por un subtexto feminista que ni explora ni interesa. El resultado es una película que toma decisiones absurdas y que después, parece no tener claro qué hacer con ninguna de ellas. De hecho, la trama comienza por un giro cuestionable que lleva la historia a lo metareferencial. Todo, al utilizar la figura de la mítica Mary Shelley como piedra angular de la historia. Por lo que, en una especie de purgatorio en blanco y negro, la célebre escritora (interpretada por Jessie Buckley) medita sobre la trascendencia de su obra. Solo para después, dejar de ser una presencia evocada para transformarse en agente que interviene, opina y modifica el rumbo de los hechos. Por lo que ¡La novia! tiene mucho de homenaje que se celebra a sí mismo, al crear una conexión artificial e innecesaria con la obra que adapta. Una que, además, no aporta nada al argumento. Con rapidez, ese subrayado (que no calza en el estilo del resto de la cinta), se vuelve un nebuloso punto de partida. Porque lo siguiente que ocurre es que la fantasmal Mary decide, sin que se explique el motivo, regresar a nuestro mundo. Eso, al poseer a Ida (también Buckley), una joven que sobrevive al violento Chicago de 1936 a duras penas. Un giro a través del cual la directora reorganiza el mito clásico y pone a Shelley como especie de árbitro omnisciente que vigila a sus criaturas. Un clásico gótico llevado al presente sin mucha habilidad Si suena complicado, barroco y absurdo es porque lo es. Y aunque la ambición conceptual es evidente, lo cierto es que Maggie Gyllenhaal falla estrepitosamente en la ejecución. En especial, cuando intenta que su monstruo reanimado sea una epítome de un tipo de libertad salvaje. El cadáver de Ida es arrojado a una fosa común, de donde le rescata la doctora Euphronious (Annette Bening). Pero la clásica escena de la reanimación del cuerpo y su paso a la inmortalidad peca de obvia, cursi y aparatosa. Mucho peor, cuando Jessie Buckley parece incapaz de saber qué hacer con un personaje cuyo principal elemento parece residir en ser incontrolable. Eso, mientras pasa rápidamente de ser una criatura aturdida a líder de masas en una transición que ni se explica ni se profundiza. De hecho, hay muchos temas en la película que parecen ser solo incluidos en la trama para escandalizar. De la violencia contra el cuerpo de las mujeres, la misoginia de la mafia, el miedo a la ciencia, al absurdo de la existencia. ¡La novia! intenta equilibrar ese complicado número de premisas y opiniones, sin explorar realmente ninguna. Por lo que el primer tramo de la película resulta apresurado, desordenado y, al final, más confuso de la cuenta.Un monstruo sensible para ¡La novia! Mucho más extraño resulta el hecho de que La criatura (renombrada simplemente Frank para la ocasión) sea una especie de héroe romántico torpe. Todo a pesar del intento de Christian Bale de darle un sentido de oscura necesidad de encontrar un lugar en el mundo. Pero ya sea por mala escritura del guion o porque el monstruo solo parece tener el objetivo de acompañar a Ida, el giro falla. Lo que es peor, Frank parece sobrar de sus propias escenas. También, ser una especie de reinvención del mito del antihéroe gótico, sin mucha profundidad más allá de su melancólico amor por el Hollywood clásico.Para su segundo tramo, la película da un salto inexplicable hacia el musical, un thriller de detectives y hasta una versión monstruosa del clásico Bonnie and Clyde. Hasta hay tiempo para indagar en las fantasías de Frank. Este último, obsesionado con Ronnie Reed, estrella ficticia encarnada por Jake Gyllenhaal. Pero la mezcla, que no tiene cohesión ni parece lógica, sabotea el ritmo de la película, que termina por ser una serie de fragmentos desordenados sin dirección clara. Mucho peor es cuando intenta mostrar en una galería de secundarios que presenta sin profundizar. Mientras Ida y Frank huyen, convertidos en convenientes criminales, el detective Jake Wiles (Peter Skarsgård) intenta encontrarles con torpeza. Más clara en la situación y con mejores métodos, su compañera Myrna Mallow (Penélope Cruz) muestra talento e iniciativa. Sin embargo, nadie la escucha. Por lo que el guion decide darle a eso un comentario social feminista sobre el talento que está tan mal construido y peor contado, que resulta fuera de lugar y vacío. Muchas de las grandes ideas de la película sufren del mismo mal: insinúan temas interesantes sin tener la habilidad de indagar en cualquiera de ellos. Una película mediocre sin nada que ofrecer Para su final, ruidoso y anticlimático como pocos, ¡La novia! parece intentar establecer paralelos con relatos contemporáneos de amantes marginales. Pero la obsesión del guion por subrayar, repetir e insistir en ideas que no desarrolla, la hace ser sermoneadora y torpe. De la emancipación femenina a la idea del precio de la vida, del miedo a la muerte al deseo de la celebridad. La cinta es una mezcolanza de tópicos que, además, se explican en diálogos torpes, más cerca del monólogo que de otra cosa. Con buenas ideas pero ninguna habilidad para desarrollarlas, ¡La novia! cae en el lugar común de ser un manifiesto que se queda corto. Un giro lamentable para una premisa audaz con enormes posibilidades, que se desploma casi de inmediato. El mayor problema de la película. Seguir leyendo: ¡La novia! (★★☆☆☆) es otra adaptación ridícula de un clásico muy querido