El valor de resistir frente a Trump

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'El boletín del director' es una carta semanal de Ignacio Escolar exclusiva para socios y socias de elDiario.es. Si tú también lo quieres leer y recibir cada sábado en tu buzón, hazte socio o socia En privado, según fuentes de su entorno, Pedro Sánchez da tres razones por las que quiere agotar la legislatura, aunque no apruebe nuevos Presupuestos.  La primera es Catalunya. Porque quiere cerrar del todo la crisis del procés, que terminará completamente con la vuelta a España de Carles Puigdemont. Mariano Rajoy pasará a la historia como el presidente bajo cuyo mandato se produjo una de las mayores crisis institucionales de nuestra historia reciente. Sánchez, como el presidente que después lo arregló. La segunda son los fondos europeos. Porque tiene las herramientas económicas para poner en marcha reformas de calado en el tejido industrial, incluso sin Presupuestos. La tercera razón la estamos viendo estos días. Es el contexto internacional. Porque Sánchez se ha convertido en una pieza fundamental en el tablero, no solo para la izquierda mundial. También para cualquier demócrata que crea en los derechos humanos, la paz y la legalidad internacional.  Hace poco más de un año, hubo mucha gente que aplaudió al socialdemócrata Olaf Scholz, el excanciller alemán que de forma muy honrada y responsable se suicidó políticamente. Scholz no logró aprobar los presupuestos, así que decidió adelantar las elecciones a sabiendas de que las iba a perder. Mucha gente aplaudió su valentía, su coherencia, su responsabilidad. En tiempos más normales, también le habría elogiado yo. Pero eso era el mundo de ayer.  Ante la ola reaccionaria mundial, ante la grave amenaza que supone Donald Trump, lo valiente, lo coherente, lo responsable, es intentar resistir dentro del marco democrático. No rendirse. Ojalá Scholz lo hubiera hecho, y que Alemania hubiera seguido más tiempo gobernada por una coalición de los verdes y los socialistas, en vez de por otro primer ministro conservador atenazado por la extrema derecha. Otro político asustado, Friedrich Merz, que está poniendo en riesgo a toda Europa con su infructuoso intento de agradar a Donald Trump. Alguien que hoy está siendo cuestionado en su propio país por su apoyo al matón de EEUU. Esta semana, el presidente Pedro Sánchez ha demostrado por qué es valioso resistir. Por qué importa que España no sea otro país europeo gobernado por la derecha o la extrema derecha. Aunque sigamos sin Presupuestos. Su decisión de impedir a EEUU usar las bases españolas en la guerra ilegal contra Irán ha tenido un fuerte impacto internacional. Una ola que ha modificado la posición de otros países en el mundo y en Europa. Sin la postura de Sánchez, por ejemplo, no se explica la posición de Italia. Hasta una aliada natural de Trump, como es Giorgia Meloni, ha acabado aplicando para sus bases el mismo criterio que Pedro Sánchez.  Es, además, el único criterio legal. España está haciendo lo correcto al impedir que Morón y Rota sirvan para unos bombardeos obscenamente ilegales contra Irán. Es una decisión plenamente compatible con enviar una fragata para defender de posibles misiles iraníes a Chipre, un país de la UE. Si alguien encuentra una incoherencia entre ambas medidas debería volver a ver un programa infantil como Barrio Sésamo, para entender la diferencia entre conceptos básicos como arriba y abajo, dentro y fuera, o ataque y defensa. Tampoco es incoherente repudiar el sangriento régimen iraní con cuestionar esta guerra ilegal. Después de Irak, después de Afganistán, nadie informado puede creerse ya que de las bombas estadounidenses nacerá mágicamente un país mejor, respetuoso con las mujeres y los derechos humanos. De prosperar los planes de Trump –la CIA planea dar apoyo a los opositores kurdos– lo que espera a ese país no es la democracia: es una guerra civil.  La posición internacional de España es hoy importante y es valiente, aunque la mayoría de los países se pongan de perfil. Precisamente por eso. Y no es la primera vez que ocurre. Fue también Sánchez quien logró endurecer la posición de Europa ante el genocidio de Israel en Palestina. Fue también Sánchez quien se negó a la loca exigencia de Donald Trump de elevar al 5% el gasto militar. Son, todas ellas, posiciones plenamente coherentes con el derecho internacional, con los intereses de España y con el sentir mayoritario de la ciudadanía española, como reflejan las encuestas. Hay otros asuntos donde la gestión del Gobierno es mejorable. Pero en este tema concreto, Sánchez está haciendo lo que se espera de cualquier gobernante que respete los derechos humanos, los tratados internacionales y la voluntad y el interés de su país. Y lo hace en un momento en el que esto, en Europa, se ha convertido en una rareza.  Lo incomprensible, lo vergonzoso, es la posición de la derecha y la extrema derecha española frente a esta nueva guerra ilegal de Benjamin Netanyahu y Donald Trump. PP y Vox se han alineado con los ataques, han difundido bulos para criticar al Gobierno y han acusado a Sánchez de estar “del lado de los asesinos”. Alberto Núñez Feijóo ha dicho que España “está más aislada internacionalmente que nunca”, que “no es fiable” y que “no cuenta para los posicionamientos estratégicos del mundo”. El Gobierno de Ayuso llamó a Sánchez “corrupto”, “paria” y “tonto útil de las dictaduras”. El presidente de Murcia afirmó que prefería estar “con Alemania que con los dictadores de Irán”, como si la única alternativa al belicismo fuera la complicidad con los ayatolás. Hay una sola excepción relevante en el PP, el presidente de La Rioja, Gonzalo Capellán. Se ha mostrado contrario a cualquier guerra y partidario del diálogo y la diplomacia. No ha criticado a Pedro Sánchez por su posición sobre Irán. Es el único, es el raro, que se ha desmarcado de Génova en sus críticas de brocha gorda contra el Gobierno de coalición.  El patriotismo, al parecer, tiene excepciones. Funciona contra la inmigración, contra los independentistas, contra la izquierda, contra cualquiera que no crea en la miope idea de España que tiene la derecha. Pero se desactiva en cuanto llega un matón con bandera americana y ordena ponerse firmes. Si gobiernan Feijóo y Abascal, ¿qué harán frente a las presiones de Trump? ¿De dónde piensan sacar el dinero necesario para gastar en armas ese 5% del PIB, ese diezmo que nos exige EEUU? Trump apenas lleva 400 días de mandato. Le quedan 1400 días más. En poco más de un año ha bombardeado Venezuela, ha secuestrado a su presidente, ha abierto una guerra contra Irán, ha asesinado a sangre fría a ciudadanos de su propio país con una milicia paramilitar y ha fundado una ONU de cartón piedra para construir un resort en Gaza. ¿Qué será lo siguiente? ¿Cuba? ¿Groenlandia? ¿Cancelar las elecciones de noviembre que están previstas en EEUU? ¿Las tres cosas a la vez? No soy ingenuo. Por sí sola, la postura frente a Trump de Pedro Sánchez no va a frenar a este matón. Es también obvio el interés en buscar con la política internacional una movilización del electorado progresista que Sánchez no logra con la política de vivienda. Pero claro que su posición tiene valor; por eso incomoda tanto a Trump.  Es, al mismo tiempo, la única posición decente frente a esta guerra que se puede tener. ----------------- Antes de despedirme, hay otra cosa que te quiero contar.  Julio Iglesias nos lleva a los tribunales. Empieza un largo, caro y complejo proceso judicial; el cantante anuncia que irá contra nosotros por la vía penal. Va a pedir condenas de cárcel para los periodistas de elDiario.es, además de una gigantesca indemnización: 200 millones de euros, según han publicado distintos medios. Es una cifra que supondría nuestra quiebra.  Ayer me reuní con todos los trabajadores de elDiario.es para tranquilizarlos. Hoy te quiero tranquilizar a ti también, porque muchos socios y socias nos habéis escrito, preocupados por nosotros.  Algunos preguntáis cómo podéis donar dinero o subir la cuota para financiar nuestra defensa legal. Podéis hacerlo desde aquí, pero por ahora no estamos en peligro; no hay ninguna urgencia. Os agradecemos el apoyo, el cariño y la solidaridad. Ayuda mucho saber que no estamos solos. No tenemos miedo y vamos a defendernos. Mientras contemos con el respaldo de tanta gente, nadie nos va a cerrar.  Hoy publicamos un artículo de María Ramírez en el que explicamos al detalle cómo fue esta larguísima investigación sobre Julio Iglesias: todos los pasos que dimos antes de publicar. Te recomiendo que lo leas. Tardamos tres años porque quisimos hacer las cosas bien. Por eso estamos tranquilos: nuestra información fue rigurosa, contrastada y veraz. Y lo podremos demostrar ante cualquier tribunal.