Otra temporada, el mismo dominio aplastante de Pogacar

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Es un genio. Y, como tal, trata de copiarse a sí mismo. Tadej Pogacar repitió la hazaña de hace dos años para imponerse por cuarta vez en la Strade Bianchi, desempatando con Fabian Cancellara por el récord absoluto de la prueba. El esloveno volvía a estrenar temporada en los caminos de tierra de la Toscana, y demostró que su talento y voracidad siguen intactos. Como en 2024 atacó a casi 80 kilómetros de meta, aprovechando la subida al Monte Sante Marie. Nadie pudo resistirle la pedalada. Lo intentó sin éxito Tom Pidcock. También su compañero Isaac del Toro . Y el jovencísimo francés Paul Seixas (19 años), ganador la semana pasada en la Ardèche Classic. Todos sucumbieron ante la potencia de Pogi, inmerso a partir de entonces en una especie de contrarreloj contra sí mismo hasta alcanzar la meta de la Piazza del Campo de Siena, tras una última subida atroz en Via Santa Catarina. Hay piernas en el pelotón en este inicio de temporada. El primer cuarto de los 203 kilómetros del recorrido se cubrió a una velocidad de 47 kilómetros por hora, y aun así un grupo de valientes encontró hueco para la primera escapada, todavía sin grandes nombres. Se les dejó hacer, en el convencimiento de que había demasiado margen para que prosperara. Así fue. Aguantaron en Montalcino y Lucignano d'Asso, pero a las faldas de Sante Marie ya se les había dado caza. Ese fue el punto elegido por Pogacar para atacar hace un par de años, en un tramo de 11 kilómetros y una inclinación máxima del 18%. Y el número uno decidió mantener la costumbre. Pidcock, Seixas y del Toro trataron de seguirle sin éxito, y en cuestión de pocos kilómetros el campeón del UAE ya tenía un minuto de renta. Pogacar llevaba cinco meses sin subirse a la bici en una carrera oficial, desde que en octubre logró su quinta victoria consecutiva en el Giro de Lombardía. Ha tenido tiempo de sobra para descansar y para preparar otro curso en el que promete ser la referencia absoluta. De momento, ya ha avisado de que va a por los dos monumentos que aún se le atragantan: Milán-San Remo y la París Roubaix. Y por encima de todo, a por su quinto triunfo absoluto en el Tour de Francia. Jan Christen, Matteo Jorgenson y Gianni Vermeersch fueron algunos de los que se unieron al trío perseguidor tras el paso por por Colle Pinzuto -nombrado a partir de este año como 'sector Pogacar' en homenaje a la caída que sufrió allí el esloveno el año pasado- y La Tolfe, los otros dos puntos críticos de la jornada. Pogacar, vestido con el maillot arcoíris que conquistó en Ruanda, llegó a tener más de dos minutos de renta a falta de 40 kilómetros, pero reguló en ese tramo final y permitió que se le acercasen hasta una distancia prudencial. Tras varios intentos infructuosos, Seixas logró romper la carrera entre los de atrás para alcanzar la segunda posición, por delante de Del Toro y a un minuto exacto del invencible campeón, que fue aclamado en las calles de Siena como un corredor propio, empujado por el clamor en el calvario de Santa Catarina hasta elevar los brazos con una sonrisa de oreja a oreja después de casi cinco horas de esfuerzo sobrehumano. Pogacar afrontará de forma inmediata su asaltó a la Milán-San Remo (21 de marzo) después de destrozar en un entrenamiento el récord de la subida a Cipressa, una de las dos ascensiones clave en el tramo final. Después llegarán Flandes, París-Roubaix, Lieja, Tour de Romandía y Tour de Suiza. Quince días de competición antes de asaltar ese quinto triunfo del Tour que lo igualaría en el Olimpo con Anquetil, Merckx, Hinault e Induráin.