Las intensas lluvias del invierno auguran una primavera explosiva para los alérgicos al polen

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Nos espera una temporada de fenómenos potentes. Las intensas y persistentes lluvias que hemos vivido este invierno en España , con un tren de borrascas que parecía no tener fin, traerán consecuencias también en primavera. Las plantas están muy empapadas y, en cuanto asomen los primeros rayos de sol y las temperaturas se mantengan cálidas varios días, los alergólogos vaticinan una auténtica explosión de polen. Un escenario complicado para los alérgicos y que puede hacer debutar con síntomas a aquellos que nunca los han sufrido. Aquellos con sensibilidad a las arizónicas ya han tenido una primera toma de contacto con lo que viene. El invierno, normalmente, es la época de polinización de los cipreses, pero el efecto barrido de las lluvias de este año la ha ido retrasando. Cuando hace unos días disfrutamos por fin de unas temperaturas casi primaverales, «el ciprés polinizó y ha causado un impacto grande en la población de regiones donde abunda este tipo de planta. También los de la familia de las urticáceas , como la parietaria judaica. Estos dos pólenes han dado bastantes síntomas en estas últimas dos semanas», explica a ABC el doctor Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic). «El de la arizónica es un polen gradual. Suele aparecer en enero, febrero y marzo. Incluso algunos años, cuando hace muy buen tiempo, se adelanta a diciembre. Este año ha ido más lenta porque no ha dejado de llover. Pero en cuanto paró y empezaron las temperaturas más cálidas, hubo una polinización bastante explosiva. Este año tuvimos picos altísimos en febrero. Si la arizónica por encima de 100 granos por metro cúbico ya produce síntomas de alergia, el martes 24 de febrero, en Madrid, se alcanzaron los 1.100 granos por metro cúbico», detalla la doctora María Fernández, alergóloga en HM Hospitales. Ahora han vuelto las lluvias y esto produce un ' efecto lavado ', pero «no hay que confiarse. En cuanto salga el sol de nuevo, con la gran cantidad de agua, las plantas van a tener un vigor muy bueno para polinizar», asegura Zapata. En este sentido, advierte de que, si las temperaturas empiezan a ser moderadas, podrían adelantarse algunos pólenes como las gramíneas, que se vislumbra van a alcanzar niveles importantes. En un par de semanas podría empezar la época del plátano de sombra , que normalmente poliniza a mediados de marzo y afecta al centro de España, Cataluña, Córdoba y Sevilla, donde hay muchos árboles ornamentales. Y a continuación llegará el olivo, del que también se espera una buena polinización tras las lluvias. En general, se espera que todos los pólenes alcancen niveles bastante altos. «El plátano de sombra en Madrid siempre es explosivo. Alcanzamos cifras de mil y pico granos por metro cúbico de un día para otro. Es esperable que, a finales de marzo o primeros de abril, se dispare. Lo mismo pasará con las gramíneas (el polen mayoritario en Madrid en mayo-junio) y los olivos (principalmente en Andalucía, Extremadura, Toledo o Ciudad Real entre abril y junio). La semilla está puesta porque las plantas han recibido más agua por las lluvias continuas, por lo que la floración va ser exuberante. Va a ser una primavera muy bonita a la vista, pero la parte mala es que el polen que emiten va a ir en proporción», adelanta la alergóloga. Después, según el nivel de temperaturas que alcancemos, podríamos tener dos escenarios. Así lo explica el doctor Zapata: si tenemos un calor extremo, habrá un pico de polinización de todas las plantas durante un corto periodo de tiempo; pero si las temperaturas son suaves, será más sostenida y larga, en forma de mesetas. En caso de una primavera lluviosa, se retrasará el polen, y si son precipitaciones intermitentes, contaremos con días de alivio. El experto recomienda revisar a diario la web polenes.com , que recoge datos de la red de aerobiología en todas las provincias españolas, para que el paciente tenga en cuenta si va a necesitar la medicación cerca (cuando hay picos muy altos, más riesgo de asma bronquial) y se proteja mediante prácticas de control ambiental (no dejar las ventanas abiertas todo el día, no tender la ropa al aire libre, no hacer deporte o pasear en zonas de alta intensidad de polen, ducharnos y cambiarnos de ropa al llegar a casa o utilizar mascarilla FFP2 y gafas de sol). Los que nunca han sufrido alergia deberían tener todas estas recomendaciones en cuenta porque « cuando hay años de alta polinización, suelen debutar pacientes que tenían poca reactividad y muchos ya configuran su alergia definitivamente. La alergia no tiene edad. Hacemos diagnósticos por encima de los 65 años», advierte el doctor Zapata, quien recomienda realizarse un estudio con el alergólogo para obtener un diagnóstico y poner el tratamiento más adecuado. La medicación tiene como objetivo paliar los síntomas, y es variable según la intensidad, pero no cura. Cuando ésta no es suficiente para que el paciente pueda llevar una vida normal, se recomiendan las vacunas , que se personalizan según el polen al que se tenga alergia. Se ponen una vez al mes durante entre 3 y 5 años y consiguen curar la sensibilidad. Los síntomas de alergia y catarro no son exactamente iguales, pero sí parecidos y para los que no están diagnosticados de alergia al polen, a veces es complicado discernir qué es lo que les está pasando. Los catarros suelen provocar tos, secreción amarillenta, pero también dolor de garganta, fiebre y un malestar corporal que suele durar unos 4 ó 5 días. La alergia, sin embargo, «es una cosa explosiva, puedes tener síntomas un día sí y otro no, por la mañana y no por la noche. Y es estacional», explica el experto, que añade: «Para mí es fácil de averiguar porque me lo dice la mucosa en la exploración. Si está pálida, es alergia. Si está muy roja, es viral». «Si es la primera vez que debutas, lo que más diferencia la alergia de un catarro es la tos sin flema y el picor de ojos , que es súper característico», añade la alergóloga de HM Hospitales. También puede haber lagrimeo, moco acuoso y sinusitis, pero sin más malestar. El mes decisivo será mayo, que es cuando tradicionalmente se producen los niveles más altos de polen de muchos árboles y herbáceas. La mayor parte provendrá de gramíneas y olivos, las dos plantas a las que más gente es alérgica en España. El sitio donde vives determina el tipo de alergia por la exposición diaria a la sustancia que te la provoca. En Madrid, además, la polución exacerba los síntomas. «Aunque se den menos niveles de polen con respecto a otros sitios, la contaminación hace que el daño sea mayor », apunta la doctora María Fernández. Se sabe que en la aparición de las alergias influyen muchos factores y no sólo genéticos (cambio climático, contaminación, estilo de vida...). El hecho de cada vez más personas desarrollen sensibilidad tiene su hipótesis más fuerte en la mejora de las condiciones higiénicas de la población. «Nos exponemos menos a virus y bacterias y nuestro sistema inmune, en lugar de trabajar para combatir los patógenos, tiende a reconocer como extrañas sustancias que no son agresivas como el polen o los ácaros», concluye la alergóloga.