Según avanzó la investigación, afloraron las irregularidades y comenzaron a entreverse las responsabilidades administrativas del accidente de Adamuz, el Gobierno fue abandonando la idea de rendir homenaje a sus víctimas, cancelando el 'funeral de Estado ' que se había apresurado a convocar en Huelva –oficialmente aplazado– para así distanciarse del más que previsible reproche público de los familiares. Fue la Iglesia quien los acogió en las misas oficiadas en la capital onubense, Córdoba o Madrid, ninguna de las cuales contó con la presencia del presidente del Gobierno. Pedro Sánchez introdujo en la cumbre hispano-lusa celebrada en Huelva un discreto acto, consistente en el descubrimiento de una placa y la lectura de un poema, para cubrir el expediente y evitar un encuentro con las familias de los fallecidos que se le iba a volver en contra. Con amplia experiencia en rentabilizar el sufrimiento de cualquier colectivo de víctimas, siempre a partir del cálculo político, y contra gobiernos del PP, el Gobierno las mantuvo ayer lejos para darse un homenaje de lejanía y autoprotección.