La vivienda en España no deja de subir, lo que aviva el debate sobre quién ejerce presión sobre el sector. El año pasado, los precios de las casas escalaron casi un 13%, según los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística. Es una aceleración que requiere retroceder hasta 2007 para encontrar datos semejantes. Pero más allá de las cifras, también ha cambiado la manera en que los hogares perciben la dinámica inmobiliaria. A comienzos de los años 2000, en pleno auge de la burbuja, las explicaciones sobre la escalada del mercado se centraban en el crédito fácil —hipotecas que llegaban a financiar hasta el 110% del valor de la vivienda— y en la abundancia de dinero opaco. Hoy, en cambio, muchos compradores consideran que el aumento de los importes responde al encarecimiento del suelo y a la irrupción de capital extranjero con gran capacidad adquisitiva. Y en efecto, en la actualidad, dos de cada 10 casas son compradas por foráneos, pero no todos son de rentas altas. Seguir leyendo