Mantener el coche en condiciones en una ciudad como Sevilla no es tarea fácil. Entre el polvo en suspensión, el polen en primavera y ese calor que parece derretir el asfalto, la carrocería sufre mucho más de lo que pensamos. Leandro, experto de Bass Motor, ha hablado sobre este tema en un vídeo que ha subido su empresa a redes sociales y ha respondido a una pregunta que siempre genera debate entre los conductores: ¿cada cuánto hay que lavar el coche realmente? Según este especialista, el tiempo no es el mismo para todo el mundo. Depende totalmente de la zona donde te muevas y del clima que soporte el vehículo. Para los que circulamos por Sevilla , Leandro tiene una cifra clara: el mantenimiento debe hacerse cada tres semanas . Para los sevillanos, seguramente, el diagnóstico de Leandro no les resulte extraño. El principal enemigo que señala el experto para el caso de Sevilla es el calor extremo. No es solo por la incomodidad de entrar en un habitáculo a 40 grados, sino porque las altas temperaturas «fijan» la suciedad . Si dejas que los excrementos de pájaros, la resina de los árboles o los restos de insectos se horneen bajo el sol de agosto durante más de 20 días, el daño en el barniz de la pintura puede ser permanente. Además, Leandro destaca un factor que quizá se tiene menos en cuenta: la lluvia de barro . En Sevilla es habitual que, cuando hay lluvias, estas vengan cargadas de polvo sahariano. En estos casos, el experto explica que no hay que esperar a que se cumplan las tres semanas. Si el coche se cubre de barro, hay que lavarlo de inmediato antes de que esa mezcla se seque y se convierta en una lija para la carrocería. Lo interesante del análisis de Leandro es ver cómo Sevilla se sitúa en un término medio si miramos el resto del mapa de España. Las condiciones de otras provincias obligan a pasar por el lavadero mucho antes: Si comparamos nuestra situación con el norte, salimos perdiendo en cuanto a mantenimiento. En Bilbao o Galicia, Leandro explica que el coche puede aguantar perfectamente un mes sin lavarse. La lluvia frecuente ayuda a que el polvo no se acumule y, sobre todo, el aire es mucho más limpio que el nuestro. El caso más curioso es el de Valladolid, donde el clima seco y la bajísima contaminación permiten que un coche se mantenga presentable durante cuatro semanas seguidas, algo que en Sevilla, entre el tráfico y el polvo ambiental, es prácticamente un milagro. Al final, seguir el consejo de Leandro no es solo por llevar el coche reluciente. Una carrocería limpia disipa mejor el calor y conserva mejor sus propiedades protectoras. En Sevilla, donde el sol no perdona, ese margen de tres semanas es el límite de seguridad para que la pintura no pierda su brillo original . Así que, si ya no te acuerdas de cuándo fue la última vez que pasaste por el centro de lavado, lo más probable es que tu coche esté pidiendo a gritos un buen manguerazo. Como bien recuerda el experto, el clima manda, y el nuestro no es precisamente el más amable con los vehículos.