Si te hablan de "láseres espaciales", seguro que piensas en naves alienígenas o en alguna película de ciencia ficción. Pero no. Resulta que son un fenómeno astronómico completamente real y fascinante. Y no solo eso: un equipo de astrofísicos acaba de cazar el más brillante y lejano que hemos visto nunca. ¿La distancia? Está a unos 8.000 millones de años luz.El gran mérito de este descubrimiento lo tiene el radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica. Los investigadores lo explican de una forma muy visual: imagina un láser cruzando medio universo. En su larguísimo viaje hacia la Tierra, estas ondas se cruzaron con otra galaxia que, casualidades de la vida, estaba perfectamente alineada entre el láser y nosotros. La inmensa masa de esta galaxia intermedia curvó el espacio-tiempo, actuando como una lupa gigante. Piensa en cómo deforma y amplía la luz una simple gota de agua en el cristal de una ventana; pues exactamente igual a escala cósmica. Una carambola cósmica perfectaImagen de la galaxia a 8.000 millones de años luz creada por el Instituto Interuniversitario de Astronomía Intensiva en Datos (IDIA)Hoy en día usamos la palabra láser para todo, pero en sus orígenes era un acrónimo técnico sobre cómo se amplifica la luz mediante radiación estimulada. Si en lugar de luz visible metemos microondas en la ecuación, cambiamos la primera letra y tenemos un "máser". La física detrás de ambos es casi calcada. Hacen falta un montón de átomos o moléculas en estado de excitación y fotones (partículas de luz) con una energía muy concreta rebotando por ahí. Cuando uno de esos fotones choca contra una molécula, hace que suelte otro fotón idéntico. Es un efecto dominó: los nuevos fotones golpean a otras moléculas, liberando más fotones y creando una reacción en cadena que amplifica la señal.En el espacio, los máseres naturales no son tan raros como parece. Pueden formarse en cometas que se calientan al pasar cerca de una estrella, en atmósferas de planetas o hasta en los restos de una supernova. Ahora bien, cuando la cosa se pone seria de verdad, (hablamos de agujeros negros supermasivos o colisiones galácticas), nacen los megamáseres. Y luego está lo que acaban de encontrar. Bautizado con el impronunciable nombre de HATLAS J142935.3–002836, este objeto es tan increíblemente potente que entra en una categoría rarísima: los gigamáseres. Ha viajado 7.820 millones de años para llegar hasta nosotrosLos gigamáseres pueden brillar miles de millones de veces más que un máser normal. Para liberar tantísima energía hace falta un motor inabarcable, y en este caso fueron dos galaxias enteras aplastándose la una contra la otra. Esa fricción comprimió el gas de tal manera que desató un frenesí de nacimiento de nuevas estrellas. Fueron precisamente los fotones de estas estrellas recién nacidas los que alimentaron este gigantesco faro de microondas.Es difícil hacerse a la idea de las dimensiones de este hallazgo. La luz de esta colisión ha estado viajando durante 7.820 millones de años para llegar hasta nosotros, pulverizando el anterior récord de distancia, que estaba en "solo" 5.000 millones. El estudio, que ya ha sido aceptado para su publicación en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society Letters, nos demuestra el tremendo potencial que tienen instrumentos como el MeerKAT. Gracias a ellos, los astrónomos por fin tienen nuevas herramientas para explorar y empezar a comprender el caos, la energía y la compleja actividad de las colisiones galácticas que daban forma al universo primitivo.