Warren Buffet: "Se necesitan 20 años para construir una reputación y cinco minutos para arruinarla"

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Cuando se dice que todo camino tiene su proceso se hace pensando en dos puntos fundamentales. El primero de ellos consiste en disfrutar de una andadura en la que se ha tenido que poner empeño, dedicación, tiempo y pasión. El segundo, supone dar valor a lo que se alcanza con esfuerzo y sacrificio, de cara a no ponerlo en riesgo inmediato con decisiones que puedan arruinar un proyecto que tanto tiempo puede haber llevado construir.En esa línea se pronunció quien representa una de las carreras más largas y exitosas en el ámbito empresarial y económico, el magnate financiero estadounidense Warren Buffet. Entre sus citas más populares, destaca una en la que el exitoso inversor alude precisamente a esa cautela que se necesita a la hora de dar determinados pasos cuando uno ya ha alcanzado una posición en la que le acompaña el prestigio: "Se necesitan 20 años para construir una reputación y cinco minutos para arruinarla".El desprestigio llega mucho más rápido que el éxitoLa figura de Warren Buffett genera respeto en el mundo inversor y empresarial - Wikimedia Commons Tras seis décadas al frente de la firma inversora Berkshire Hathaway, Buffet anunció hace menos de un año que se jubilaba. El descanso del guerrero llegaba tras haber creado un imperio cuyo nombre es sinónimo de autoridad y confianza en el siempre complejo mundo de las finanzas. Dos pilares que fueron innegociables para el 'Oráculo de Omaha' y que son sobre los que reposa esa filosofía trasladada en una de sus frases más reproducidas.Warren Buffet fue testigo, a lo largo de su extensa carrera, de miles de proyectos, apariciones disruptivas, empresas que escalaban en valoración y captación de inversores de manera fulgurante y que, del mismo modo, caían en el más absoluto ostracismo. También vio cómo grandes compañías con trayectorias reputadas sufrían una pérdida de imagen por una mala decisión. Y eso fue lo que le llevó a su popular reflexión.Para el inversor, forjar esa confianza y ese prestigio es algo que requiere tiempo, constancia, buen hacer y buen parecer. Y aun con eso, se puede perder en un abrir y cerrar de ojos. Una buena toma de decisiones, desde la ética personal y profesional, es un seguro para construir esa posición de tranquilidad y, sin embargo, una mala opción, una vinculación difícil de justificar, como le sucede estos días a OpenAI tras su vinculación con el Departamento de Guerra de Estados Unidos, o aquella que cambie de forma notable el signo habitual de las operaciones puede suponer una hecatombe, como el propio Warren Buffet sabía desde su papel de protagonista y testigo de la historia.Alcanzar un rango implica un extra de responsabilidad en la toma de decisionesEn su caso y en su terreno, el de las finanzas, Warren Buffet sabía que la confianza lo es todo. Tan importante como frágil, de ahí que pusiera especial énfasis en el hecho de cuidar cada decisión y detalle en el que se pudiera ver comprometida la confianza sobre un proyecto. Porque forjar esa imagen lleva años, y no invertir los medios adecuados para evaluar cada decisión cuando se llega tan cerca del final de un camino, puede ser una neglicencia. La reflexión, el análisis de consecuencias en la toma de decisiones y el modo de ejecutarlas resultan fundamentales para Warren Buffet. Pocos como él saben lo que cuesta construir un proyecto y ganarse el reconocimiento, no solo de un sector como el financiero, sino de todo el ámbito empresarial global. Y, de igual modo, pocos han visto caer torres altas y de gran nombre por un paso mal calculado. Por ello, vale la pena atender al consejo de una de las figuras más carismáticas y exitosas de las últimas décadas y extremar las precauciones a la hora de dar un paso que pueda arruinar aquello en lo que tantos años uno haya invertido. Lo difícil no es llegar, sino mantenerse y Warren Buffet sabía de esa dificultad.