La fortaleza del mercado laboral ha desviado la atención del sector público para buscar nuevas oportunidades en otros ámbitos. Andalucía tiene uno de los porcentajes más bajos de funcionarios de la última década en comparación con el resto de colectivos. El 15,3% de los ocupados de la región trabaja para alguna administración cuando hace un lustro esa proporción era cinco puntos más alta . Pero no ha sido por un adelgazamiento de las plantillas públicas, sino por la creación de empleo en otros sectores como los servicios, la industria o la tecnología. Según los datos que hizo público el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones el pasado martes, la comunidad supera ampliamente los 3,5 millones de ocupados, pero de ellos, 553.400 están a sueldo del Estado, la Junta, los ayuntamientos o las diputaciones provinciales, según el último dato del Ministerio de Función Pública actualizados a 1 de julio de 2025. En este análisis, Sevilla es la provincia que tiene una mayor proporción de funcionarios por albergar las oficinas centrales de las consejerías, la sede del Gobierno andaluz y el Parlamento. También por ser el territorio más poblado y tener un mayor número de centros sanitarios y escolares, que es realmente donde están las mayores plantillas de empleados públicos. Sin embargo, la proporción de este colectivo con respecto al grueso de los ocupados no es muy distinta, apenas tres décimas mayor que la media andaluza. Según el análisis del ministerio que dirige Óscar López , las administraciones sevillanas emplean a 131.000 trabajadores, que representan el 15,6% del total de los ocupados. Otra cuestión es la edad media de este colectivo, que ronda los 50 años. La congelación de la tasa de reposición en 2012 que se mantuvo hasta 2020 ha restringido la entrada de nuevos efectivos y, con ello ha dificultado la renovación de los equipos al frente de los servicios públicos. Esa limitación se ha ido levantando progresivamente, se dio por superada durante la pandemia en ámbitos como la educación y la sanidad y ahora también se empieza a extender a los puestos administrativos, de ahí las convocatorias masivas que se están anunciando . El interés por acceder a una plaza de funcionario sigue siendo alto, pero no tanto como en épocas pasadas. Lo admite Isabel Ruiz , directora del centro de formación de Adams en Sevilla, especializado en la preparación de opositores y reciclaje de los profesionales. En declaraciones a ABC asegura que «la edad media de los funcionarios ha crecido mucho y todas las administraciones, incluso los ayuntamientos más pequeños, están sacando nuevas plazas». La falta de oferta en épocas anteriores ha hecho también que la edad de los opositores crezca y muchos profesionales terminen buscando esta alternativa, tras largas trayectorias en empresas privadas o tras ser despedidos. «La media de nuestros alumnos tiene entre 35 y 55 años. Los que acaban de salir de la carrera no son los más numerosos, como ocurría antes», indica. «Cada vez se observa un perfil más maduro que tiene claro lo que quiere y llega con un plan para conseguirlo, aunque muchos también terminen abandonando», comenta. Respecto a la formación con la que aspiran a acceder al sector público, dice que « muchos tienen títulos universitarios, concretamente de sectores que tienen más dificultades de empleabilidad como la comunicación, la filología, el marketing, el turismo, trabajadores sociales, etcétera». También alude a los procesos selectivos y a lo poco que han variado en estos años, lo que «termina influyendo en que la administración no capte los mejores perfiles». Isabel Ruiz, que es además representante de Cecap, la patronal de las empresas de formación en Andalucía, recalca que «se está haciendo un esfuerzo por involucrar a los departamentos de personal del sector público con centros educativos y que conozcan las inquietudes de los jóvenes. También para que tengan acceso a los datos que manejamos sobre perfiles de opositores. Es necesario que se planteen pruebas o sistemas de accesos más adaptados a la realidad y, sobre todo, que cumplan mejor la función para captar los mejores perfiles». Por las aulas de Adams, que ha abierto recientemente un nuevo centro de formación en Nervión, pasan cada año decenas de aspirantes que buscan opciones en la administración pública y según comenta su directora, «hay una gran diferencia entre los alumnos más mayores y los que acaban de terminar los estudios». La mayor ellas es la capacidad de sacrificio que no se ve tanto entre los jóvenes. Insiste en que «una oposición es dura, incluso la de niveles más bajos cuesta trabajo sacarla, el que venda que se aprueba con facilidad, miente».