La eólica marina despega en España bajo alerta ambiental

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España se encuentra a las puertas de un momento decisivo para su transición energética. La primera subasta de energía eólica marina marcará el inicio del desarrollo de las renovables offshore en el país, un paso considerado histórico en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, organizaciones ambientales advierten de que este avance debe realizarse con cautela. SEO/BirdLife ha pedido al Gobierno que el despliegue de esta tecnología sea gradual, progresivo y basado en el principio de precaución, con el objetivo de evitar impactos irreversibles sobre la biodiversidad marina. La organización ha presentado alegaciones durante la consulta pública previa a la orden que regulará el primer procedimiento de concurrencia competitiva para instalar parques eólicos marinos. En su propuesta, SEO/BirdLife insiste en que la ubicación de los proyectos será la decisión más importante para asegurar que la transición energética sea compatible con la conservación del medio marino. El desarrollo de la energía eólica en el mar se perfila como una de las grandes apuestas energéticas de Europa para las próximas décadas. Las fuertes corrientes de viento en alta mar permiten producir electricidad renovable de forma más constante que en tierra firme. Sin embargo, este potencial energético convive con ecosistemas complejos y frágiles donde habitan aves marinas, peces, cetáceos y numerosas especies protegidas. Por esta razón, SEO/BirdLife defiende que el despliegue inicial de parques eólicos marinos en España se limite exclusivamente a aquellas zonas que presenten menor sensibilidad ambiental. Estas áreas se encuentran dentro de las llamadas Zonas de Alto Potencial para Energías Renovables (ZAPER), delimitadas en los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM). Según la organización, no todas las ZAPER presentan el mismo nivel de riesgo ecológico. En 2024, SEO/BirdLife elaboró un informe técnico que analizaba estas zonas marinas utilizando información científica actualizada sobre distribución de aves, rutas migratorias y sensibilidad de distintas especies. El estudio incluía un mapa comparativo que permitía identificar qué áreas presentan mayor o menor vulnerabilidad ambiental. A partir de ese análisis, la organización propone aplicar tres criterios simultáneos para seleccionar las zonas donde comenzar el desarrollo de la eólica marina. En primer lugar, elegir únicamente aquellas ZAPER con un índice de vulnerabilidad inferior a 0,5, lo que indica un menor riesgo para las aves marinas y otros valores naturales. En segundo lugar, excluir las subzonas internas que presenten niveles de riesgo superiores. Y, finalmente, garantizar que los proyectos no se sitúen dentro de espacios protegidos de la Red Natura 2000. La ONG recuerda que la península ibérica y las aguas que la rodean constituyen uno de los principales corredores migratorios de aves a escala internacional. Cada año, millones de aves atraviesan este territorio durante sus desplazamientos entre Europa y África. Una planificación inadecuada de los parques eólicos marinos podría generar impactos acumulativos sobre estas rutas migratorias, así como sobre hábitats y procesos ecológicos clave. Paul Wawrzynkowski, técnico de incidencia para la Transición Verde de SEO/BirdLife, advierte de que el éxito del desarrollo de esta tecnología dependerá en gran medida de cómo se planifique el inicio. «Empezar bien es determinante. Si los primeros proyectos generan impactos relevantes en aves marinas o espacios protegidos, el daño será ambiental y también social», señala. Según el experto, la clave es comenzar en zonas de menor riesgo y con proyectos que permitan evaluar sus efectos antes de ampliar el despliegue. En este sentido, SEO/BirdLife propone que la primera subasta no incluya un único parque de gran potencia ni la apertura simultánea de múltiples zonas. En su lugar, plantea iniciar el desarrollo con uno o, como máximo, dos proyectos de escala moderada y carácter piloto. Este enfoque permitiría analizar los impactos reales en condiciones locales, mejorar los sistemas de seguimiento ambiental y ajustar los criterios antes de aumentar la potencia instalada. La organización considera que este modelo progresivo es especialmente importante porque España todavía tiene poca experiencia en eólica marina flotante, una tecnología que permite instalar aerogeneradores en aguas profundas mediante estructuras ancladas al fondo marino. Aunque esta solución técnica abre nuevas posibilidades para la producción de energía renovable, también plantea desafíos en un entorno marino dinámico y complejo. Además de la planificación territorial, SEO/BirdLife reclama que la normativa establezca medidas tecnológicas obligatorias para prevenir impactos sobre la fauna marina, especialmente sobre las aves. Entre ellas destaca la utilización de herramientas avanzadas durante las fases de estudio y seguimiento, como radares, cámaras térmicas, sensores acústicos y campañas de monitorización de alta resolución. La organización también pide que todos los aerogeneradores incorporen sistemas automáticos capaces de detectar la aproximación de aves y detener temporalmente las turbinas cuando exista riesgo de colisión. Estos sistemas, ya utilizados en algunos parques eólicos terrestres, permitirían reducir significativamente la mortalidad de aves marinas. Para SEO/BirdLife, estos requisitos no deberían ser simplemente criterios que otorguen más puntos en las subastas, sino condiciones obligatorias que todos los proyectos deban cumplir. Asimismo, la ONG propone que los costes asociados a estas tecnologías se integren en el modelo económico de las instalaciones durante toda su vida útil. Otro de los aspectos que preocupa a la organización es el seguimiento ambiental de los parques eólicos marinos. En este sentido, defiende la necesidad de realizar estudios exhaustivos sobre aves marinas antes, durante y después de la construcción de las instalaciones. Este seguimiento permitiría detectar posibles impactos y aplicar medidas correctoras en caso necesario. En relación con los plazos de desarrollo, SEO/BirdLife considera razonable que exista un horizonte máximo cercano a los diez años desde la adjudicación hasta la puesta en funcionamiento de los proyectos, siempre que se establezcan hitos intermedios verificables que permitan evaluar el avance de las obras y su impacto ambiental. Además, la organización reclama que los proyectos incluyan desde el inicio garantías financieras suficientes y planes de desmantelamiento. Estas medidas garantizarían que, una vez finalizada la vida útil de las instalaciones, los aerogeneradores puedan retirarse completamente y el fondo marino sea restaurado. A pesar de sus advertencias, SEO/BirdLife subraya que apoya firmemente la transición hacia un sistema energético basado al cien por cien en energías renovables. La organización reconoce la necesidad urgente de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar hacia una economía descarbonizada. Sin embargo, insiste en que la transición ecológica debe abordar simultáneamente dos grandes crisis globales: el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Ignorar una de ellas para resolver la otra podría generar problemas aún mayores a largo plazo. La organización recuerda que lleva décadas analizando el impacto de las energías renovables sobre la fauna. Desde 1993, cuando se instaló una de las primeras grandes centrales eólicas en el corredor migratorio de Tarifa, SEO/BirdLife ha denunciado casos en los que la planificación energética no tuvo en cuenta adecuadamente la conservación de la naturaleza. Para la ONG, el desarrollo de las energías renovables debe avanzar bajo el principio de «Renovables Responsables», un enfoque que defiende que la producción de energía limpia y la protección de la biodiversidad deben ir de la mano. En este sentido, la organización ha participado activamente durante años en procedimientos de información pública de proyectos energéticos, presentando alegaciones cuando considera que una instalación puede afectar a espacios de alto valor ecológico. En algunos casos, cuando estas advertencias no han sido atendidas, la ONG ha recurrido incluso a los tribunales para defender la conservación de la naturaleza. Ahora, ante el inicio de la eólica marina en España, SEO/BirdLife considera que el país tiene la oportunidad de hacer las cosas bien desde el principio. Elegir correctamente las ubicaciones, aplicar tecnologías de prevención de impactos y avanzar de forma progresiva puede permitir que la energía del viento en el mar se convierta en una aliada tanto contra el cambio climático como en favor de la biodiversidad. En un momento en el que el mundo busca soluciones urgentes para reducir las emisiones y frenar el calentamiento global, el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre desarrollo energético y protección ambiental. Para los expertos, el primer paso de la eólica marina en España no solo marcará el futuro de esta tecnología, sino también el modelo de transición ecológica que el país quiere seguir en las próximas décadas.