Peso colombiano lideró la revaluación de monedas en Latinoamérica en marzo

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De acuerdo con Credicorp Capital, el balance para Colombia estuvo dominado por un deterioro en el entorno político, fiscal y jurídico. /Foto: tomada de FreepikEl peso colombiano fue la moneda que más se revaluó en marzo de 2026, con una valorización del 2,31 % frente al dólar estadounidense, según el ranking que elabora Valora Analitik cada mes.En el tercer mes del año, la divisa mantuvo una tendencia lateral en dos franjas: en los primeros 10 días se movió por encima de $3.740 y luego pasó dos semanas alrededor de los $3.700. Sin embargo, desde el día 24 mostró un movimiento a la baja y cerró este martes en $3.675.Fuente: Valora Analitik.De acuerdo con Credicorp Capital, el balance para Colombia estuvo dominado por un deterioro en el entorno político, fiscal y jurídico, que elevó la percepción de riesgo país, aunque con impactos mixtos en los mercados.Los expertos de la firma dijeron que la tasa de cambio mostró una corrección a la baja los últimos días, apoyada por flujos vendedores y un fuerte repunte semanal del petróleo, que ayudó a mitigar presiones cambiarias y a contener, temporalmente, el impacto del ruido político y fiscal sobre el mercado local.Vale la pena recordar que el peso colombiano fue la moneda más devaluada en febrero, mientras la mayoría ganaban valor.Del mismo modo, el dólar estadounidense ganó valor el mes pasado frente a otras seis monedas extranjeras principales: el euro, yen, libra esterlina, dólar canadiense, corona sueca y franco suizo.Así, el índice DXY escaló hasta los 100,3 puntos el penúltimo día del mes a pesar de haber iniciado el periodo analizado en 97,4 puntos e incluso tras mínimos de 95,5 a finales de enero.Su valor promedio fue de 99,9 puntos en marzo, un 2,8 % más que en febrero. Esta cifra que da cuenta de su mejor desempeño desde mayo del año pasado, de acuerdo con los históricos.Fuente: Valora Analitik.Estos movimientos se dieron en medio de la crisis en Oriente Medio, el cierre del Estrecho de Ormuz, la escalada del precio del petróleo en más de un 50 % y su efecto en las expectativas de inflación en el mundo.Los analistas han destacado que el dólar ha operado como refugio ante la presión sobre monedas asiáticas, como el won coreano, yen y la rupia india, que sufrieron caídas históricas, y se ha visto influenciado por las expectativas de tasas altas y la posibilidad, cada vez menor, de recortes por parte de la FED.Así les fue a las otras monedas de LatinoaméricaEn marzo de 2026, el real brasileño, el peso mexicano, el peso chileno y el sol peruano se depreciaron frente al dólar, pero con intensidades y trayectorias distintas: el real cayó un 0,8 %, el peso mexicano y el sol peruano un 4,1 %, y el peso chileno un 6,3 %.De acuerdo con un análisis de la plataforma de Investing, estos movimientos son producto de la crisis geopolítica, cambios en los flujos comerciales y sorpresas macro locales, los cuales determinaron el ritmo de cada moneda.El real brasileño arrancó marzo en 5,126 y cerró en 5,180, lo que significa que se mantuvo relativamente estable, con vaivenes ligados al costo logístico de exportaciones por la guerra Irán-EE. UU. y la reconfiguración de rutas comerciales de carne y pollo.Por su parte, el peso mexicano se movió de 17,92 a 18,12, con un máximo de 18,12 y mínimos en 17,67, esta volatilidad se dio en respuesta a las expectativas de recortes de tasas más agresivos y la percepción de sobrevaloración del peso, según modelos del banco central.El peso chileno fue el más débil del grupo en marzo por su alta beta a shocks externos y falta de catalizadores internos. La moneda se movió de 928,28 a 932,46, pero con un rally previo hasta 932,46 y alta volatilidad en medio de la incertidumbre política por nuevas medidas antimigración, el repunte de la demanda de dólares tras el auge en precios de cobre y las tensiones comerciales con China y EE. UU.Finalmente, el sol peruano resistió mejor gracias a la demanda de dólares por importadores y la entrada de capitales hacia activos en soles, compensando la incertidumbre política. Así, pasó de 3,48 a 3,50, con relativa calma pese a la campaña electoral y el ruido político.—