En esta imagen, el Cristo de Burgos, justo a la salida de la parroquia de San Pedro, parece señalar con su mano la luna llena del atardecer del Miércoles Santo, esa luna que cada año marca en el calendario la llegada de la Semana Santa. La escena une cielo y fe en un instante muy pensado, porque detrás de esta fotografía había una búsqueda clara: conseguir que la luna se viera nítida, detallada, viva, y al mismo tiempo quedara abrazada por un elemento reconocible de nuestra devoción. No era solo mirar arriba, sino esperar el momento exacto en el que lo eterno y lo fugaz coincidieran en el encuadre. La fuerza de la imagen está en esa conversación silenciosa entre... Ver Más