Un nuevo estudio genético vuelve a colocar a la Sábana Santa en el centro de una discusión que nunca terminó de apagarse. ADN de linajes vinculados a Oriente Medio y microorganismos asociados a ambientes salinos reactivan una pregunta tan antigua como incómoda: dónde estuvo realmente este lienzo antes de convertirse en uno de los objetos más debatidos del cristianismo.