Cambios en el modelo europeo: ahora prevé NAO positiva entre el 3 y el 10 de abril; efectos en España

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Este patrón de circulación implica que las masas de aire frío no se moverán tan lejos de su latitud de origen, pero también que la circulación de borrascas en el Atlántico se refuerza.A medida que transcurran los primeros días de abril, el aire frío y seco será reemplazado por aire templado y brisas marinas, apareciendo nubes de desarrollo vertical por las tardes.Durante toda la semana pasada el patrón de circulación en el Atlántico y también en zonas continentales de Europa y América del Norte ha sido muy irregular, con bloqueos en latitudes altas y un chorro polar poco consolidado. Esto ha traído como consecuencias, entre otras cosas, el desplazamiento de grandes masas de aire lejos de su latitud de origen hasta el punto de generar episodios excepcionales.Uno de estos episodios ha dejado una ola de calor en pleno marzo en el centro oeste de Norteamérica con valores inéditos muy superiores a los récords conocidos del mes de marzo, superando en algún caso incluso los de abril. Por otra parte, una contundente masa de aire frío se ha descolgado al sur de Europa, impulsada por una baja mediterránea y un potente anticiclón de las Azores. Este aire frío se ha internado en África también con valores de récord en el Sáhara central. En los próximos días se impondrá un patrón de NAO+Por el camino ha dejado uno de los episodios de vientos de tramontana y mistral más potentes del último año y una gigantesca tormenta de polvo en el Sáhara que ha llegado a cubrir desde el este de Argelia hasta las Canarias. Este caótico régimen de circulación, relativamente típico de la primavera pero con tintes más extremos de lo habitual, llegará a su fin esta misma semana con un cambio a una situación algo más contenida y también conocida en estas latitudes.El régimen de NAO+ se impondrá desde esta misma semana y podría mantenerse hasta mediados de abril.Se tratará de un patrón de NAO+, es decir, un régimen de circulación en el que existe un fuerte gradiente de presión entre las bajas presiones que rodean Islandia y el anticiclón que existe en la región de las Azores. Si este gradiente de presión fuese demasiado pequeño o incluso inverso, hablaríamos de un patrón de NAO-, algo que parece poco probable a día de hoy. Circulación zonal más fuerte y menos extremos térmicosEste régimen de circulación es muy habitual, y contribuye a mantener las masas de aire frío cerca del Ártico, manteniendo el aire templado en latitudes medias. Por otra parte, el flujo de aire en el continente europeo suele tener una procedencia atlántica constante, manteniendo las temperaturas suaves y alternándose periodos de precipitaciones con otros algo más estables. Durante el otoño e invierno es, en ocasiones, responsable de grandes temporales de viento y lluvia, pero en esta época del año ese escenario no es tan frecuente. Artículo relacionadoMás calor en Sevilla que en El Cairo este Domingo de ResurrecciónLas borrascas en primavera son menos profundas, aunque siguen siendo lo suficientemente relevantes como para impulsar advecciones de cierta entidad y permitir que los frentes atraviesen buena parte del continente provocando precipitaciones. La Península no es una excepción, aunque la situación puede variar mucho dependiendo de si se trata de una circulación zonal alta, con el anticiclón más fuerte, o por el contrario más baja, como ha sucedido en enero y febrero. En este último caso, el tránsito de borrascas puede afectar significativamente también a nuestra región.Las consecuencias de esta situación en la Península IbéricaEn esta ocasión, el anticiclón de las Azores se mantiene fuerte y ligeramente desplazado hacia el continente, bloqueando el flujo de borrascas en nuestra latitud. Esto significa que no estaremos expuestos durante esta primera quincena del mes a las grandes depresiones del Atlántico, ni tampoco a desalojos de aire frío como el de días pasados, remitiendo rápidamente el flujo del norte y amainando el temporal de tramontana a medida que avance la semana. La consecuencia más directa será un lento pero significativo ascenso de las temperaturas.Las borrascas circularán por latitudes muy altas en los próximos días, con temperaturas altas en España, aunque se intuye un posible cambio de tiempo.Sin embargo, esto no significa que la estabilidad sea generalizada ni prolongada; los frentes más intensos podrían llegar a atravesar el área anticiclónica y afectar débilmente a la mitad norte y la vertiente Atlántica. También cabe destacar que hay escenarios que contemplan el aislamiento de alguna vaguada o dana sobre la Península Ibérica durante la semana que viene, algo perfectamente compatible con este régimen de circulación y que podría desencadenar el primer episodio de tormentas primaveral hacia mediados de mes.