A primera vista es solo una recta dibujada sobre el desierto. Pero los 240 km completamente lineales de la Highway 10 esconden un reto que pocos anticipan: la ausencia total de estímulos visuales, el tráfico pesado y una monotonía capaz de desorientar incluso a los conductores más experimentados. Una carretera perfecta que, irónicamente, exige una concentración sobrehumana.