Atrápalo, te decían, y no podías. Quédate, escuchabas, y no te dejaba el tiempo. Acompaña, y la multitud no te permitía avanzar. Congela el tiempo, y sólo podías guardar en la memoria, contarlo para que no se te olvide, revivirlo una y otra vez en los días que tienen que venir. No te vayas, y si te escapaba; no te muevas, y tenías que elegir y no sabías con qué quedarte. Era lo que podías hacer. Si por ti fuera, quizá no hubiera terminado 'Amarguras ' para la Virgen de las Lágrimas, con su dolor único y su estampa inconfundible, llenando la Corredera, o tal vez te habrías bañado de sol con el Señor del Calvario subiendo la calle San... Ver Más