Antonieta Jurado: «La Ley de Amnistía en Venezuela se aplica con discrecionalidad abusiva»

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Lo primero que hace Antonieta Jurado al recibir a ABC en su hogar de Madrid es mostrar, con una mezcla de orgullo y tristeza, una pared repleta de fotos familiares. Se detiene en el retrato más reciente: un bebé de poco más de un año al que solo conoce a través de videollamadas. Antonieta no ha podido abrazar a su nieto porque el padre del niño —hijo de Antonieta— lleva casi cuatro años atrapado en Venezuela. Sobre él pesa una medida cautelar que le impide salir del país, una restricción que, según denuncia, carece de todo sustento legal. Es un castigo y una venganza del chavismo que ha alcanzado a distintos miembros de la familia por su vínculo con su esposo, Miguel Henrique Otero, presidente y director de 'El Nacional', el diario que resistió como uno de los últimos bastiones de la prensa libre frente al régimen dentro del país. La ofensiva del régimen contra la prensa independiente comenzó años atrás , pero la estocada definitiva contra 'El Nacional' llegó en 2015. El diario cometió el 'delito' de reproducir una exclusiva de ABC que revelaba que Diosdado Cabello, número dos del chavismo, estaba siendo investigado por narcotráfico en Nueva York . La Justicia venezolana impuso entonces una indemnización de 13 millones de dólares por «daños morales». Ante la imposibilidad de pago, el Estado se incautó de la sede del periódico. Aunque la redacción se vio forzada al exilio, el diario resistió en formato digital. En 2023, tras desvelar los negocios de 'Nicolasito' —hijo de Nicolás Maduro— y sus testaferros , el hostigamiento cambió de naturaleza: sin una sede física que asaltar ni periodistas a los que apresar en el país, el régimen fijó su objetivo en el entorno familiar. Fue entonces cuando se impusieron medidas cautelares, congelación de bienes y la prohibición de salida del país a Stabros Makriniotis , hijo de Antonieta. Aunque Makriniotis había sido gerente del diario, en el momento de la medida ya ni siquiera trabajaba en la empresa. La represalia escaló hasta el embargo arbitrario de la vivienda de los hijos y el desalojo a medianoche de sus ocupantes, entre los que se encontraba su tío, un anciano dependiente de oxígeno. Para Antonieta, el caso de su hijo es el «espejo de la injusticia» por su afectación prolongada y desproporcionada. Aunque Makriniotis renunció a la gerencia general de 'El Nacional' en 2021, fue incluido en 2023 en una investigación de la Fiscalía junto a otros cuatro ciudadanos —incluyendo a redactores y a una persona que llevaba un año fallecida— tras la publicación de un trabajo periodístico. Desde entonces, el proceso ha entrado en un bucle de inacción. «Mi hijo se presentó espontáneamente y ya tenía las medidas cautelares impuestas; le quitaron el derecho a defenderse», explica Jurado. Su abogado, el penalista Alfonso Medina Roa, acude regularmente al Tribunal 20 de Control, pero en tres años y medio no se ha celebrado ni una sola audiencia. Y el tribunal tampoco ofrece ninguna respuesta, a pesar de que la propia Fiscalía llegó a descartar la participación de Stabros en los hechos. «No darle respuesta a un ciudadano es paralizar la Justicia; es tenerlo condenado ya», afirma Antonieta. Esa condena se traduce en una «inmovilización de la vida»; Stabros no puede disponer de bienes ni utilizar una tarjeta de crédito. «Ni siquiera que la esposa saque una y se la dé a él». El eje de la denuncia de Antonieta reside en la Ley de Amnistía , un instrumento presentado por el nuevo chavismo como la llave para la «reconciliación nacional». Sin embargo, ella sostiene que el texto se ha convertido en una herramienta de «discrecionalidad abusiva» por parte de los operadores de la Justicia. «La amnistía se convirtió en una esperanza para muchísimas familias, pero he entendido que es selectiva» , señala. A pesar de cumplir con los requisitos legales, la solicitud de su hijo fue denegada, mientras otros casos son revisados bajo criterios que ella considera desiguales. Menciona a Perkins Rocha —abogado de María Corina Machado— , quien permanece bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica. «No es reconciliación, es un castigo para quienes pensamos diferente», afirma Jurado. Sostiene que el odio convertido en injusticia ha caído sobre su familia como un patrón de abuso sistemático. La persecución ha saltado de los tribunales a las propiedades. Jurado detalla cómo la jueza Lisbeth del Carmen Amoroso , hermana del presidente del Consejo Nacional Electoral , dictó el embargo de una vivienda que pertenece a sus hijos y que no forma parte del litigio contra 'El Nacional'. El hostigamiento no ha cesado. El mes pasado, mientras el país celebraba un triunfo deportivo en el mundial de béisbol , cámaras de seguridad registraron cómo camionetas y grúas retiraban cajas y vehículos de la propiedad familiar, que ya estaba precintada. «El silencio judicial no solo inmoviliza bienes, inmoviliza la vida», insiste Antonieta, denunciando que se ha normalizado el embargo de bienes de terceros ajenos a las causas legales. En 2021, ante las presiones y las ofertas para silenciar el periódico, la posición de la familia fue tajante. «A 'El Nacional' le ofrecieron dinero. Pero para nosotros los valores no se venden. La democracia, la libertad de expresión y Venezuela no valen los 150 millones de dólares que ofrecieron», sentenció entonces Makriniotis. Hoy Antonieta reflexiona sobre el coste de esa integridad. Reconoce que, en aquel momento, la convicción por rescatar la democracia era el motor de cada decisión. «Yo fui la primera que le dije a Miguel Henrique: 'Tú no puedes vender. Primero está tu país'. Ahora no sabes lo que me arrepiento», confiesa, aludiendo al peso que hoy cargan sus hijos y nietos. Jurado confía en que el tutelaje de la Administración Trump sigue guiando la transición en Venezuela. Aunque admite que la situación avanza mucho más lento de lo esperado, cree que el proceso sigue en movimiento. Se aferra a la esperanza de un retorno, pero bajo condiciones de seguridad jurídica que hoy no existen. «Nos dicen que los venezolanos queremos que todo sea inmediato, es verdad, pero es que llevamos veintitantos años aguantando esto…» .