El 27 de marzo, en una sala de entrenamiento de la NASA en Houston, cuatro astronautas entraban en cuarentena. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen iniciaron lo que llaman “programa de estabilización sanitaria”: encerrados, sin contacto público, para llegar limpios de virus al lanzamiento de Artemis 2, la primera misión tripulada a nuestro satélite en más de medio siglo.Seguir leyendo