OpenAI ya vale 852.000 millones y crece más rápido que Google y Meta en su época dorada

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OpenAI acaba de cerrar una nueva ronda de financiación que la sitúa en una liga reservada para muy pocos gigantes tecnológicos. La compañía ha anunciado 122.000 millones de dólares de capital comprometido y una valoración de 852.000 millones, una cifra que deja claro hasta qué punto el mercado sigue viendo la inteligencia artificial como la gran apuesta de esta década.Lo más llamativo de todo no es solo el tamaño de la valoración, sino la velocidad a la que está creciendo el negocio. Según lo informado por la propia empresa, OpenAI fue la plataforma tecnológica más rápida en llegar a 10 millones y posteriormente a 100 millones de usuarios, y asegura que pronto será también la más rápida en alcanzar 1.000 millones de usuarios activos semanales.Como si esto fuera poco, pasó de ingresar 1.000 millones de dólares al año poco después del lanzamiento de ChatGPT a generar 2.000 millones de dólares al mes. La compañía sostiene incluso que está creciendo en ingresos cuatro veces más rápido que Alphabet (Google) y Meta en sus años de mayor expansión.Una máquina de crecer que ya no vive solo de ChatGPTOpenAI explica este salto como el resultado de varios motores funcionando a la vez. Por un lado está ChatGPT, que la empresa sitúa ya por encima de los 900 millones de usuarios activos semanales y más de 50 millones de suscriptores.Por otro lado, su negocio empresarial ya representa más del 40% de los ingresos y podría igualar al consumo general antes de finales de 2026. A eso se suma el uso de sus APIs, el tirón de Codex y el peso cada vez mayor de su infraestructura de computación.La compañía también aclara que su ambición ya no es solo vender modelos, sino construir una especie de superapp de IA que unifique ChatGPT, Codex, navegación y capacidades agénticas en una sola experiencia. Es decir, quiere que sus productos se conviertan en la puerta principal para trabajar, buscar, programar y usar inteligencia artificial en el día a día.Eso ayuda a entender movimientos recientes que, vistos por separado, podían parecer extraños. El cierre de Sora como red social de vídeo generativo, por ejemplo, encaja mejor si se interpreta como una limpieza de foco: OpenAI quiere concentrarse en productos más grandes, más integrados y con más potencial de distribución. Y también explica por qué el golpe económico de perder los 1.000 millones de dólares de Disney tras el cierre de Sora no cambia demasiado el relato general: a esta escala, la empresa ya juega otra partida.Además, la ronda llega respaldada por nombres enormes como Amazon, NVIDIA, SoftBank y Microsoft, junto a fondos como a16z, BlackRock, Sequoia o Fidelity. OpenAI también ha ampliado su línea de crédito hasta 4.700 millones de dólares, aunque sigue sin utilizarla por ahora.En el fondo, la cifra de 852.000 millones no va solo de valor bursátil teórico. Va de otra cosa. De que OpenAI ya no se está presentando como una startup brillante que lidera una moda pasajera, sino como la empresa que quiere convertirse en la infraestructura central de la inteligencia artificial. Y si consigue mantener este ritmo, lo realmente llamativo no será lo que vale hoy, sino cuánto puede llegar a valer mañana.