La intervención militar de Estados Unidos en Irán ha dejado un impacto que pocos ciudadanos podrían prever a estas alturas del año: una escalada diaria del euríbor que le ha llevado a situarse por encima del 2,56% de media en marzo, en lo que constituye la primera subida de cuotas hipotecarias en dos años. Desde finales de 2023, el indicador no mostraba estos síntomas de fortaleza que acaban elevando la cuota mensual de quienes tengan que renovar ahora su crédito. Esas revisiones anuales supondrán un alza mensual de la hipoteca de unos 13 euros, lo que supone 160 euros a lo largo del próximo año, calculados para una hipoteca variable de 150.000 euros a 25 años con un tipo del euríbor más un punto porcentual. El problema es que si se trata de un hogar con una hipoteca que se actualiza cada semestre, en este caso el incremento será de 186 euros durante los seis próximos meses, a razón de unos 15,50 euros por mes. La evolución dibujada por el euríbor durante los últimos 30 días deja poca esperanza para los hipotecados durante las próximas semanas. El indicador comenzó su tasa diaria de marzo en el entorno del 2,2% y ha acabado rozando el 3% diario. Ahí es donde ya comienza en abril. Los bancos que negocian el euríbor ya están teniendo en cuenta las palabras de la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, sobre la política monetaria de la institución: habrá previsiblemente subidas de tipos a lo largo del año desde el 2% actual. La primera cita clave será a finales de abril, y la siguiente en junio. Desde HelpMyCash, Miquel Riera apunta que «este índice podría escalar hasta el 2,7% o incluso más de aquí a finales de año». Ahora bien, reconoce que si los actores de la guerra en Irán llegan pronto a un acuerdo de paz, la situación se normalizará y el euríbor volverá a unos valores cercanos al 2,3%. Si se encuentra entre las familias a las que les corresponda ahora renovar la cuota, porque tienen contratado un crédito para vivienda de carácter variable, se puede valorar la posibilidad de cambiar a una hipoteca de tipo fijo. Es decir, créditos que tienen la misma cuota para siempre, a cambio de pagar un poco más de intereses. Es una especie de cobertura. El cambio a una hipoteca fija debe ser propuesto por el cliente y negociado con su banco. Lo más importante es saber que pagar un interés superior al 3% TAE ya supone un importante deterioro para las economías domésticas. Y el Banco de España recomienda que la cuota de una hipoteca no supere en ningún caso un tercio de los ingresos habituales de un hogar. Otra posibilidad es amortizar capital anticipadamente para rebajar la cuota hipotecaria. Habitualmente, estas operaciones se realizan cuando llega final de año por parte de quien tiene aún en vigor la deducción por inversión en vivienda habitual en el IRPF. Aunque no hace falta pasar por esa circunstancia para quitarse un poco de peso de la hipoteca. La amortización compensa en forma de cuota cuando los ingresos del hogar se ven constreñidos por las subida del euríbor. Aunque, a largo plazo, resulta más interesante más una amortización de tiempo para no pagar más intereses durante los años que dure la vida del préstamo. También es posible negociar una carencia : pagar exclusivamente intereses durante unos meses. Aunque hay que negociarlo con el banco, la desventaja es que, a largo plazo, la deuda sigue estando ahí. Ocurre lo mismo cuando se negocia una ampliación de los plazos de la hipoteca , que permiten bajar el importe de la cuota a pagar, a cambio de estar más tiempo vinculados a la entidad financiera.