El Pentágono no había solicitado autorización previa para aterrizar en la base aérea de uso compartido, y la cúpula militar del país aliado solo tuvo conocimiento de esos planes cuando los aviones ya estaban en el aire. Por otra parte, España cerró su espacio aéreo a cualquier vuelo relacionado con las operaciones militares de EE.UU. e Israel contra Irán.