La sucesión de borrascas que monopolizó el clima de la comunidad gallega durante los primeros dos meses del año anticipaban un nuevo episodio de mortalidad en los bancos de marisqueo gallegos, provocado por la reducción de la salinidad que implicó la entrada de agua dulce por las intensas lluvias que fueron a parar a las rías. Tras la recogida de toneladas de marisco muerto en varias playas de la comunidad el pasado mes de marzo y con los datos ya sobre la mesa, el resultado de los análisis biológicos muestra lo que desde el sector ya se temían . En las rías de Pontevedra, Vigo, Arousa, así como en las de Muros y Noia, la afectación ha sido severa en... Ver Más