Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria. Foto: AsobancariaLa Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria) salió a respaldar públicamente la independencia del Banco de la República y defendió el rol de la entidad en el control de la inflación, en medio del debate que ha surgido por el nivel de las tasas de interés y su impacto en la economía. El gremio aseguró que la política monetaria debe mantenerse libre de presiones políticas para preservar la estabilidad de precios y la credibilidad del país en los mercados.El pronunciamiento se produce en un contexto en el que las expectativas de inflación volvieron a repuntar. Según cifras citadas por el gremio, estas pasaron de niveles cercanos al 3,3 % a comienzos de 2025 a proyecciones superiores al 6 % para 2026, lo que obligó al Banco de la República a mantener una postura restrictiva en materia de tasas. Para Asobancaria, este tipo de decisiones, aunque generan efectos en el corto plazo, buscan proteger el poder adquisitivo de los hogares y evitar deterioros mayores en la economía.El gremio recordó que el mandato constitucional otorgado al Banco de la República desde 1991 es preservar el valor de la moneda. Ese diseño institucional permitió que Colombia pasara de una inflación de 32,4 % en 1990 a niveles cercanos al 3 % en las últimas décadas, lo que ha sido clave para la planeación empresarial, la inversión y la estabilidad del sistema financiero.En este escenario, Asobancaria también respondió a los señalamientos según los cuales los bancos se benefician de los aumentos en la tasa de interés. De acuerdo con el gremio, la evidencia histórica muestra lo contrario: los ciclos de alzas en las tasas tienden a desacelerar el crédito, deteriorar la cartera y reducir las utilidades del sector.Asobancaria salió a respaldar públicamente la independencia del Banco de la República. Foto: AsobancariaAlza de tasas reduce crédito y presiona la carteraSegún datos del sistema financiero, el ciclo de incrementos entre septiembre de 2021 y abril de 2023 llevó la tasa de intervención del Banco de la República de 1,75 % a 13,25 %, un aumento de 1.150 puntos básicos. Durante ese periodo, la cartera bruta del sistema empezó a registrar caídas reales sostenidas a partir de abril de 2023, reflejando una menor demanda de financiación por parte de hogares y empresas.A septiembre de ese año, la cartera acumulaba seis meses consecutivos de contracciones reales, con una variación anual de -4,9 %. En paralelo, el indicador de calidad por mora pasó de 3,7 % a 5,0 %, evidenciando mayores dificultades de los deudores para cumplir con sus obligaciones, especialmente en las líneas de consumo y microcrédito, las más sensibles a los cambios en las tasas.Este deterioro impactó directamente la rentabilidad de las entidades. Con menos colocaciones y mayores provisiones para cubrir posibles pérdidas, los ingresos financieros se redujeron y los resultados del sector se vieron presionados, un comportamiento que históricamente se repite en los ciclos monetarios restrictivos.Gremio insiste en la independencia del Banco de la RepúblicaAsobancaria advirtió que vincular las decisiones de política monetaria con supuestos beneficios al sector financiero carece de sustento técnico y puede afectar la credibilidad de una de las instituciones más relevantes para la estabilidad macroeconómica del país. El gremio subrayó que la coordinación entre la política fiscal y la monetaria debe darse dentro de los canales institucionales definidos por la Constitución, en particular a través de la junta directiva del Banco de la República, en la que participa el ministro de Hacienda.Banco de la República. FOTO. Collage Valora AnalitikEl gremio también señaló que el aumento en la tasa de política monetaria encarece el fondeo de las entidades financieras, lo que obliga a trasladar parte de ese mayor costo a los créditos, reduciendo la demanda y elevando el riesgo de incumplimiento. Por esta razón, sostuvo que los bancos no obtienen beneficios netos de estos ciclos, sino que enfrentan un entorno de mayor riesgo y menor dinamismo.Recomendado: Por qué el desplante del ministro de Hacienda afectaría las decisiones del Banco de la RepúblicaPese a estos efectos, Asobancaria reiteró que el control de la inflación debe seguir siendo la prioridad, ya que los episodios de inflación alta afectan con mayor fuerza a los hogares de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su presupuesto a alimentos, transporte y servicios básicos.