Luego de Stranger Things, los hermanos Duffer incursionan con el terror puro con Algo terrible está a punto de suceder. Y lo interesante es que el dúo de realizadores y creadores aprendió lo suficiente de su icónica serie para crear un universo denso y complejo. Uno, además, que explora en el género de maneras nuevas, creativas y que usa el tropo de la familia política de pesadilla de una forma sorprendente. Eso, al subvertir el ideal del amor romántico para explorar en lo terrorífico que puede esconder la confianza y el deseo.Claro está, el terror siempre ha tenido debilidad por los rituales sociales. Algunos los exagera, otros los rompe, pero pocos resultan tan fáciles de distorsionar como el matrimonio. Algo terrible está a punto de suceder; toma esa idea y la empuja hacia un terreno incómodo, donde comprometerse con alguien deja de ser una promesa romántica y empieza a parecer un salto hacia lo desconocido. No es una propuesta completamente nueva. Recientemente, la saga Noche de bodas 2 exploró el lado inquietante de conocer a la familia política. Pero esta vez, la aproximación es distinta. No se trata solo de peligro externo, sino de la forma en que los personajes atraviesan el improbable terreno que mezcla el compromiso, el terror y el asesinato de manera espeluznante. De modo que la premisa plantea desde el inicio una idea clara. Elegir pareja puede ser una decisión aterradora, incluso antes de que aparezca cualquier amenaza concreta. El amor en tiempos complicados La historia emparenta lo anterior con una época obsesionada con apps de citas y fórmulas algorítmicas para conocer pareja. El riesgo de confiar a ciegas o en el por si acaso, por la urgencia de amar y ser amado. De modo que desde el primer momento, el espectador sabe que algo no va bien, aunque no pueda identificar exactamente qué es. Esa ambigüedad se convierte en el motor principal de la narrativa.En lugar de apoyarse únicamente en sobresaltos o giros bruscos, la historia construye su tensión a partir de pequeñas señales. Eso, mientras se enfoca en Rachel (Camila Morrone) y Nicky (Adam DiMarco), una pareja que emprende el viaje hacia la casa familiar. En teoría, es un trayecto previo a la boda. En la práctica es una transición simbólica hacia un espacio donde las reglas cambian. Desde el inicio, Rachel muestra una inquietud difícil de ignorar. No es miedo explícito. Es algo más difuso, una sensación persistente de que las cosas no van a salir como espera. Un giro que Algo terrible está a punto de suceder explora de una manera intrigante. ¿Se trata de paranoia de Rachel? La cuestión sobre si la futura novia siente terror por la incertidumbre de un cambio capital en su vida se convierte de inmediato en centro del guion. Pero la serie es lo suficientemente ingeniosa para no responder de inmediato la pregunta. Por lo que, a medida que transcurre el viaje, el relato va dejando pistas que dejan claro que nada es tan obvio, simple o directo como parece. Así que recurre a la advertencia simbólica. Un animal muerto en la carretera. Un bebé abandonado en un coche. Situaciones que, aisladas, podrían parecer coincidencias. Juntas, crean una atmósfera cargada. Rachel interpreta estos eventos como señales. Puede que esté exagerando, pero lo cierto es que permite a la serie crear su inquietante atmósfera. Toda una serie de situaciones inexplicables en ‘Algo terrible está a punto de suceder’Nicky, por otro lado, parece ignorar lo que parece ser un cúmulo de advertencias tácitas sobre una tragedia a punto de ocurrir. Uno de los puntos más interesantes de la serie es justamente plantear que el amor no une a una pareja, sino que establece un territorio en común. Pero en el caso de Rachel y Nicky, eso no hace que sean más afines o que se entiendan mejor. Esa diferencia entre ambos genera una tensión constante. Mientras ella acumula sospechas, él intenta mantener la normalidad. El resultado es un desequilibrio emocional que se vuelve cada vez más evidente a medida que avanzan.El verdadero descenso a la locura comienza cuando Rachel cruza la puerta de la casa de sus parientes políticos y dos cosas de inmediato. Por un lado, que no es bienvenida. Por otro lado, que el rechazo de la familia de Nicky (o lo que ella cree que es un rechazo) sea tan inexplicable como tenebroso. Todo ocurre en ese incómodo punto medio donde la cortesía parece ensayada. Mucho más porque la familia Cunningham se comporta como un sistema cerrado, en el que cada integrante cumple un rol preciso y donde cualquier elemento externo (como una futura esposa) altera el equilibrio.A medida que avanza la historia, Algo terrible está a punto de suceder crea sus propias reglas para explicar el misterio terrorífico. El misterio de lo que sea que acecha a Rachel (y que se convierte paso a paso en una amenaza real) se convierte en algo más complicado que solo antipatía. La serie juega con la idea tramposa de un narrador poco fiable, por lo que nunca está muy claro si su angustiada protagonista imagina todo o realmente ocurre algo. Al final, todo converge en una pregunta que la serie plantea sin rodeos: ¿qué significa realmente elegir a alguien para compartir la vida? Del terror al suspenso inquietante, algo terrible está a punto de suceder; dinamita la idea del romance para ir a lugares más oscuros. Por lo que convierte al ideal romántico en una premisa de horror que la serie explora con cuidado y que lleva a un final de pesadilla. Algo que convierte a la producción en una sorpresa para los amantes del género y, en especial, para los que buscan ideas originales sobre temas que pueden parecer cliché. La mayor virtud de este extraño experimento, cuya primera temporada ya puedes ver en Netflix. 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