El conflicto en Ucrania convirtió a los drones en protagonistas absolutos del campo de batalla, pero una nueva generación de armas amenaza con romper esa ventaja. Láseres de alta energía y pulsos electromagnéticos capaces de inutilizar circuitos enteros están empezando a perfilar una guerra aérea más barata, más automatizada y mucho más difícil de anticipar.