Alemania quería construir un superordenador más potente, pero lo que ha terminado presentando va mucho más allá de la fuerza bruta. Otus es una máquina pensada para cambiar cómo investigamos, cómo simulamos materia y hasta cómo aprovechamos el calor que g

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Otus no es solo un nuevo superordenador europeo ni una carrera por el rendimiento. Bajo su arquitectura se esconde una idea mucho más ambiciosa: combinar ciencia de frontera, simulación a escala atómica y eficiencia energética real en una infraestructura capaz de devolver parte de su calor residual para alimentar edificios.