Puede parecer una moda retro o una simple nostalgia pasajera, pero no lo es. Un estudio revela que la Generación Z está volviendo al vinilo, al papel y a lo analógico para reparar el desgaste emocional que dejó la vida digital

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La generación más conectada de la historia está haciendo algo inesperado: apagar pantallas, imprimir fotos, escuchar música en formato físico y reunirse sin mediación tecnológica. Lejos de ser una tendencia estética, los investigadores apuntan a que se trata de una respuesta consciente a la saturación digital y a la necesidad de recuperar experiencias más tangibles.