Novgorod: la audaz tortita de la marina rusa que desafió la convención naval

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Modelo a escala del Novgorod (Fuente).A mediados del siglo XIX, cuando las potencias navales buscaban cada vez más poder de fuego y blindaje sin sacrificar movilidad, el Imperio Ruso decidió explorar un diseño radical que pocos imaginarían ver en los mares: un buque de guerra totalmente circular. El resultado fue el Novgorod, un transporte construido en los años 1870 que, por su forma poco convencional, ha entrado en la historia como uno de los barcos más extraños jamás fabricados.El Novgorod no era un simple experimento estético, sino una respuesta directa a las necesidades estratégicas de la Armada Imperial Rusa. Diseñado por el almirante Andrei Alexandrovich Popov bajo la inspiración de teorías según las cuales un casco extremadamente ancho reducía la superficie a proteger y permitía montar armamento más pesado, la nave buscaba una plataforma de defensa costera robusta y poco profunda capaz de sostener grandes cañones sin la enorme quilla típica de otros buques de la época.Configuración original de Novgorod, poco después de 1873 (Fuente).Botado en 2 de junio de 1873 tras una construcción iniciada en 1871 en el Astillero de la Nueva Admiraltería de San Petersburgo, el Novgorod entró en servicio en 1874. Su casco perfectamente redondeado tenía 30,8 metros de diámetro y un calado de 4,1 metros, con un desplazamiento de aproximadamente 2.491 toneladas. Su diseño le daba un perfil sorprendentemente bajo sobre el agua, con tan solo unos pocos centímetros por encima de la línea de flotación. La maquinaria del Novgorod era igualmente poco convencional: equipado con seis motores de vapor independientes, cada uno con su propia hélice, y ocho calderas cilíndricas, generaba cerca de 3.360 caballos de potencia. A pesar de ello, su forma le confería una velocidad modesta, de apenas 6,5 nudos (unos 12 km/h), y un alcance limitado a 480 millas náuticas. El armamento principal estaba compuesto por dos cañones de 279 mm montados sobre plataformas giratorias independientes. Estas piezas podían apuntar en diferentes direcciones sin necesidad de maniobrar toda la nave, lo que teóricamente aumentaba su capacidad de respuesta en combate.A pesar de sus ventajas teóricas, las particularidades del casco circular planteaban desafíos prácticos notables. Aunque el Novgorod se mostraba estable en calma, su capacidad para maniobrar era sorprendentemente mala: el timón quedaba prácticamente ineficaz en aguas turbulentas, dependiendo de los motores para girar, un proceso que podía llevar 40 y 45 minutos para completar un giro completo. En tormentas fuertes, incluso podía perder completamente la propulsión y elevar sus hélices fuera del agua por momentos.Llegada del Novgorod a Sebastopol, 1873 (Fuente).El Novgorod cumplió con su función principal como defensa costera y jugó un papel menor en la Guerra Ruso-Turca de 1877–1878, defendiendo áreas estratégicas como la costa del Mar Negro. Más tarde, en 1892, fue reclasificado como acorazado de defensa costera, adaptándose a las necesidades cambiantes de la flota. Sin embargo, con el paso del tiempo su diseño quedó obsoleto. Fue dado de baja en 1903 y utilizado después como buque depósito, hasta que finalmente fue vendido para desguace en 1911.Lo que hoy nos parece una curiosidad histórica fue en su momento un intento audaz de repensar la guerra naval. Aunque muchos relatos populares se burlan del Novgorod como “el peor barco jamás construido”, una evaluación más equilibrada reconoce que, dentro de su propósito —defender puertos y estuarios con poder de fuego concentrado y blindaje robusto— el diseño cumplió con su cometido. Su figura redondeada sigue despertando fascinación entre aficionados y expertos, como un testimonio de hasta dónde puede llegar la innovación naval cuando se desafían las convenciones.____________________________________________________________________________________________   No olvides que puedes seguirnos en Facebook.The post Novgorod: la audaz tortita de la marina rusa que desafió la convención naval appeared first on La piedra de Sísifo.