Una de las bases principales del sistema de financiación autonómica vigente desde hace años es que la mayoría de los recursos que el mismo concede a las comunidades autónomas (los ingresos que obtienen por los impuestos cedidos total o parcialmente por el Estado) se ponen en común en su mayor parte (un 75%) y luego se reparten en función de un concepto conocido como población ajustada, que no coincide con la población real de cada territorio. Así, el número de habitantes brutos se corrige a partir de una serie de variables de distinta ponderación que influyen en el coste que prestar los servicios públicos -como la sanidad, la educación o la dependencia- tiene en cada comunidad y, por tanto, en sus necesidades de financiación.Seguir leyendo....