Las mañanas en Gesinter son caóticas por definición. En el edifico histórico que alberga su sede, en pleno corazón de Sarrià, el ajetreo constante contrasta con la calma del barrio, ajeno a las llamadas, las reuniones, el pasar de las páginas rosa salmón y a las múltiples onomatopeyas que pueda evocar una gestora de fondos de inversión (si es que alguna viene a la mente del lector).Seguir leyendo....