Rigatoni con panceta, puerro y tomate seco paso a paso

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Hay platos que no necesitan complicarse para resultar memorables. Esta receta de rigatoni combina ingredientes sencillos, bien escogidos, que se entienden entre sí desde el primer bocado. La panceta aporta profundidad y carácter, el puerro suma dulzor y suavidad, y el tomate seco introduce ese punto intenso y ligeramente ácido que equilibra el conjunto. La pasta Garofalo , gracias a su textura rugosa y su cocción firme, recoge la salsa de forma natural. Es un plato reconfortante, ideal para una comida tranquila, pero lo bastante elegante como para compartir en una ocasión especial. Cocina italiana honesta, directa y llena de sabor. Si quieres un resultado aún más cremoso sin añadir nata, saltea la pasta con un poco más de agua de cocción y termina el plato fuera del fuego, incorporando el queso poco a poco. El almidón de la pasta hará el resto. . 1. Pon a hervir una olla grande con abundante agua y sal. Cuando rompa a hervir, cuece los rigatoni hasta que estén al dente. Reserva un poco del agua de cocción antes de escurrir. 2. Mientras se cuece la pasta, corta la panceta en tiras pequeñas. Lava bien el puerro y córtalo en rodajas finas, usando solo la parte blanca y algo de la verde más tierna. 3. Calienta una sartén amplia a fuego medio y añade un chorrito de aceite de oliva. Incorpora la panceta y deja que se dore lentamente, hasta que suelte su grasa y quede ligeramente crujiente. 4. Añade el ajo picado y el puerro. Cocina a fuego suave, removiendo con frecuencia, hasta que el puerro esté tierno y ligeramente caramelizado. 5. Trocea los tomates secos y agrégalos a la sartén. Mezcla bien para que se integren con el resto de ingredientes y desprendan su aroma. 6. Incorpora los rigatoni escurridos a la sartén. Añade un poco del agua de cocción reservada para ligar la salsa y saltea todo junto durante un par de minutos. 7. Ajusta de sal y añade pimienta negra recién molida. Sirve caliente con queso curado rallado por encima. Este plato aporta energía de liberación progresiva gracias a la pasta de trigo duro. La panceta suma proteínas y grasas que contribuyen a la sensación de saciedad, mientras que el puerro y el tomate seco aportan fibra, vitaminas y compuestos antioxidantes. El uso de aceite de oliva virgen extra mejora el perfil graso del conjunto y favorece una digestión equilibrada cuando se consume con moderación. Para conocer más recetas de Garofalo puedes visitar su página web donde ofrecen variedad de opciones.