Marc-Alexis Côté reclama 1,3 millones de dólares canadienses al considerar que su salida tras Assassins Creed Shadows fue una dimisión forzada por un cambio inaceptable de funciones.El exresponsable de la saga Assassin's Creed, Marc-Alexis Côté, ha presentado una demanda contra Ubisoft en la que reclama cerca de un millón de dólares estadounidenses por su salida forzada el año pasado. La acción legal llega meses después de su salida de la compañía, que fue tras el lanzamiento de Assassin's Creed Shadows.Côté abandonó Ubisoft de forma repentina tras la publicación del juego, pese a haber defendido públicamente el proyecto frente a multitud de críticas. Al día siguiente de que Ubisoft anunciara su marcha, el propio directivo dejó claro que no se trató de una decisión voluntaria.Una marcha en contra de su voluntadEn octubre del año pasado, Côté explicó en LinkedIn que se le había ofrecido un puesto en el recién creado Vantage Studios, aunque subrayó que "no tenía el mismo alcance, mandato ni continuidad con el trabajo que se me había confiado en los últimos años". En ese mismo mensaje dejaba entrever su descontento con la situación: "Llegué a verme como el capitán del barco de Assassin's Creed, alguien que solo se marcha cuando cada alma a bordo está a salvo. Y eso es exactamente lo que he hecho durante todo el tiempo que he podido".Según informó Radio-Canada, la demanda fue presentada el viernes ante el Tribunal Superior de Quebec y reclama 1,3 millones de dólares canadienses en concepto de daños, incluyendo dos años de salario y 75.000 dólares por daños morales. El escrito sostiene que "la influencia del señor Côté se habría visto reducida desde la creación de [Vantage Studios], que asumió la responsabilidad de la serie Assassin's Creed, cuando hasta entonces recibía órdenes directamente de [el CEO] Yves Guillemot".De acuerdo con la demanda, Côté iba a pasar a ocupar un cargo de "jefe de producción" bajo la supervisión de un "responsable de franquicia" que controla sagas como Rainbow Six, Far Cry y Assassin's Creed. Al no haber sido considerado para ese puesto ubicado en Francia y no en Quebec, el directivo entendió que sus únicas opciones eran aceptar lo que consideraba una degradación o abandonar la empresa.Radio-Canada señala que Côté calificó esta situación de "inaceptable" y la considera un caso claro de "despido constructivo", una figura legal que contempla una dimisión como involuntaria cuando las condiciones de trabajo se vuelven hostiles. Una postura que ya dejó clara en octubre, cuando escribió: "No me fui. Permanecí en mi puesto hasta que Ubisoft me pidió que diera un paso al lado".