La inteligencia artificial (IA) lo invade todo. Esa biblioteca universal de contenidos que es internet está mayoritariamente creada por máquinas. “El auge de los contenidos automatizados y la interacción impulsada por bots [programas informáticos que imitan el comportamiento humano] hace que cada vez sea más difícil separar lo auténtico del ruido”, advierte Aaron Harris, director global de tecnología (CTO) en Sage, una multinacional especializada en aplicaciones de IA. The Care Side, una entidad australiana de cuidado domiciliario, ha creado un test (en inglés y accesible a través de este enlace) para poner a prueba a más de 3.000 personas. Los resultados muestran que, mientras los menores de 29 años detectan ocho de cada diez contenidos falsos con apariencia de realidad (deepfake), los mayores de 65 solo son capaces de acertar poco más de la mitad y, en muchos casos, por una respuesta sin razonar, por mero azar.Seguir leyendo