La consigna es meter ruido, todo el que se pueda. Mucho, mucho ruido, que diría Sabina: con Groenlandia, con Venezuela, con Irán y hasta con Julio Iglesias. Es verdad que los tiempos se prestan porque el año nuevo trae nubes negras envueltas en un estrépito de cambio de época. Y Moncloa quiere aprovechar la inestabilidad geoestratégica para elevar los decibelios de la tormenta en vez de resguardarse de ella. El privilegio financiero a Cataluña es un tema demasiado complejo para dominar la conversación cotidiana y el problema de la vivienda siempre se puede torear con gestos de galería y alguna rebajilla fiscal a las clases medias. Pero mientras se hable de enviar tropas a Ucrania o de Trump y sus... Ver Más