"Viajar, ¿te gusta o lo odias?”, pregunta Poppy (Emily Bader) a Alex (Tom Blyth). Apenas se conocen, están compartiendo coche por pura conveniencia (ambos estudian en Boston y vuelven a casa, a Linfield, Ohio) y no podrían ser más diferentes. Ella es impulsiva, dicharachera, odia correr y quiere huir de Linfield; él adora correr, la rutina, la planificación y el pueblo en el que creció, pero detesta el saxo y los villancicos. Son polos opuestos unidos por su curiosidad viajera y, tras esa travesía en coche por el Medio Oeste que los convierte en mejores amigos, se reencontrarán una vez al año para pasar juntos las vacaciones estivales en diferentes partes del mundo. Emily Henry, reina de la comedia romántica literaria, se inspiró en el inicio de Cuando Harry encontró a Sally para la ruta por carretera que arranca la historia de amistad y amor de Alex y Poppy en Gente que conocemos en vacaciones (su adaptación ya está disponible en Netflix). No solo es una de sus novelas más exitosas, sino también la primera en dar el salto a la pantalla, con Brett Haley (Violet y Finch) como director y Tom Blyth (Balada de pájaros cantores y serpientes) y Emily Bader (Mi Lady Jane) en la piel de los protagonistas. La autora nos cuenta que la primera vez que vio la película fue "estresante": "El plan era que fuera a Los Ángeles y la viera solo con Brett, pero los productores querían estar allí y terminó siendo una gran proyección donde todos me miraban". "Cuando terminó, hubo un silencio absoluto", recuerda: "Yo estaba llorando en silencio y nadie sabía lo que estaba pasando. Brett se inclinó hacia mí y le dije que me había encantado. Me sentí emocionada y aliviada. Estaba muy nerviosa y fue catártico comprobar que lo habían logrado, que a los lectores les iba a encantar, y ese era mi único deseo. Ahora, cada vez que la veo, me gusta más".'Gente que conocemos en vacaciones': así se hizo la películaEl filme Gente que conocemos en vacaciones, igual que el libro, salta del presente al pasado de forma continuada para abarcar 12 años en la vida de la pareja: de Canadá a Nueva Orleans o la Toscana, vemos transformarse su vínculo, somos testigos del miedo que les produce la atracción que sienten, y conocemos a otros amores y personas que se topan en vacaciones. Brett Haley quiso adaptar el libro de Henry porque le hizo volver a creer en el amor y lo retrotrajo a las ‘rom-coms’ de los 90. “Es real y humano, habla del miedo a amar y a ser amado, al amor propio”, nos cuenta el cineasta: “Es muy difícil escribir bien un ‘friends to lovers’ y ella lo clavó mostrando a dos personas tan opuestas que probablemente no deberían estar juntas, con sus tira y afloja, conscientes del riesgo enorme que supone plantearse: ‘¿Qué pasa si le digo que mis sentimientos son más profundos?”. Si bien la película introduce cambios, para Henry había varios aspectos no negociables a la hora de llevar su obra a la pantalla: "No quería que pareciera otra novela y había frases o momentos que los lectores adoran y era importante conservar. Quería mantener la escena del balcón, el capítulo en el que Poppy enferma o el viaje a la Toscana". Partiendo de este jugoso material original, Haley necesitaba a dos actores capaces de canalizar los matices y desbordar conexión. Blyth fue el primero en llegar, deseoso de un cambio de aires tras encadenar varios papeles dramáticos (Incógnito, Wasteman). Una prueba de química por Zoom entre el británico y Emily Bader bastó para convencer a Haley y Henry de que tenían a sus protagonistas. “Emily tiene mucha facilidad para el humor, pero también para sumergirse en lo más profundo. Trabajar con alguien tan disponible emocionalmente te hace mejor actor”, alaba Blyth a su compañera. A Bader, que se considera similar a Poppy, la impresionó lo camaleónico que es Blyth: “Alex es muy diferente a Tom, pero su habilidad para entenderlo y apreciar esos rasgos diferenciales prueba lo bueno que es”. Las comedias románticas de Tom Blyth y Emily BaderSi bien ni Blyth ni Bader tenían experiencia previa en la comedia romántica, admiten que su memoria cinéfila está repleta de referentes del género que los marcaron. Él piensa a menudo en Jack Black tocando el teclado en The Holiday; ella repite la frase “soy frutariana” de Notting Hill. Ahora, quieren grabar en nuestros recuerdos el amor trotamundos de Poppy y Alex, de Nueva Orleans a Barcelona, que sustituye a Palm Springs como escenario de la trama en la actualidad. "Fue algo práctico", explica Henry sobre uno de los cambios más llamativos con respecto al libro: "No es asequible rodar en Palm Springs, ni siquiera la película Palm Springs se rodó en Palm Springs, y Barcelona era una alternativa emocionante y ambiciosa".La capital catalana se convierte en el lugar de reencuentro de los protagonistas en el presente y, si bien los actores no tuvieron mucho tiempo para explorarla, Blyth recuerda con cariño la visita a la Sagrada Familia con su hermana, y Bader, que se alojaba en Gràcia, sus caminatas a la Boqueria y el Barrio Gótico. Aseguran que les gusta tanto viajar como a sus personajes, pero, en sus vacaciones, prefieren relajarse con un libro a los planes ajetreados. “En la vida diaria, estas ocupado o sientes que deberías estar haciendo algo más que leer”, explica Blyth: “Cuando paro, quiero echarme en la tumbona con un libro. De niño, me encantaba leer junto a la piscina”. “Yo también leo más porque de vacaciones tienes la libertad de no hacer nada”, coincide Emily. Henry no parece planear irse de vacaciones pronto, ya que tiene en desarrollo la adaptación de varias de sus novelas. La autora asegura que esta primera experiencia ha sido "un máster en lo bueno, lo malo y lo difícil de hacer cine", una enseñanza que se lleva consigo para próximos proyectos. "Una de las lecciones más importantes no es algo que puedas controlar: tus colaboradores harán que sea una buena o una mala experiencia", asegura: "He sido muy afortunada de tener a un director al que le importaban las mismas cosas en la historia, que se preocupaba por mis lectores, que entendía que ellos son la razón por la que hemos hecho esto".