Han pasado 21 años desde que en 1999 los investigadores de Berkeley pusieran en marcha SETI@Home (Seti at home) una iniciativa tan ingeniosa como interesante para la búsqueda de inteligencia extraterrestre usando la potencia de computación distribuida en los hogares de millones de voluntarios.Aunque ya no funciona desde 2020, un artículo publicado en la web de la universidad hace un repaso a aquella historia y a su estado actual. Recordemos cómo funcionaba SETI@Home:Berkeley creó una plataforma distribuida llamada BOINC.La gente descargaba una pequeña aplicación (SETI@Home) para sus ordenadores personales (Mac, Windows, Linux…) que actuaba cuando se ponía en marcha el salvapantallas.La aplicación solicitaba un trabajo que hacer a la plataforma. Lo recibía, realizaba sus cálculos y devolvía los resultados. Si no acababa el trabajo, ese bloque quedaba se ignoraba y otra máquina podía solicitarlo de nuevo.Los datos examinadas procedían del radiotelescopio de Arecibo, que había rastreado el cielo y grabado señales procedentes de los confines del cosmos, ruido de fondo en su mayor parte.Al procesar esas señales mediante diversas técnicas pudiera suceder que se encontrara una señal candidata de calidad, de más energía, o que mostrara ciertos patrones o datos sugiriendo un origen artificial.Se pensó que tal vez 50.000 «pirados» instalarían el software para probar suerte. Pero el asunto se popularizó y durante los siguientes años millones de personas cedieron tiempo de cálculo de sus PCs para procesar las observaciones de Arecibo. El resultado: unos 12.000 millones de detecciones iniciales, normalmente picos de energía en frecuencias concretas del cielo. Tras 10 años adicionales de análisis usando todo tipo de técnicas, ese volumen se redujo a alrededor de un millón de señales candidatas. Finalmente, se buscó la crème de la crème y se llegó a 100 señales muy interesantes y un poco inexplicables, que sin duda merecían una nueva observación directa.En los últimos años esas 100 señales candidatas han sido reobservadas con el gigantesco radiotelescopio chino FAST, que cuenta con una antena con una capacidad receptora 8 veces mayor que la de Arecibo. Examinaron cada punto clave del cielo durante unos 15 minutos para comprobar si las señales se repetían, algo básico para descartar interferencias terrestres y de satélites.Nadie apostó su dinero a favor de los E.T.s, y que sepamos todavía no ha aparecido, pero los resultados, que se han publicado en The Astronomical Journal dan algunas pistas sobre lo que se puede detectar. Por ejemplo, si se hubieran encontrado transmisiones por encima de cierta potencia en las regiones observadas, SETI@home las habría detectado. Esta segunda vida del proyecto también ha servido para identificar problemas en los métodos clásicos de búsqueda, especialmente en la eliminación de interferencias de radio procedentes de satélites, emisiones terrestres o incluso de electrodomésticos.En el plano técnico, SETI@home fue todo un pionero en el uso masivo de computación distribuida. Se calculó que se pudieron analizar datos multiplicando por 10.000 la carga de cálculo habitual en otros proyectos SETI.Y aunque no ha aparecido E.T. de forma concluyente, SETI@home deja un legado claro: ha sido una de las búsquedas de señales más sensibles y potentes jamás realizadas sobre grandes porciones del cielo. También ha demostrado que la ciencia ciudadana, cuando está bien organizada, puede producir resultados científicos reales a escala planetaria. Todos los que participaron merecen la enhorabuena.# Enlace Permanente