Proyectos liderados por el CSIC sobre el microbioma, el clima y el deshielo en la XXXIX Campaña Antártica Española

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El CSIC lleva a cabo en la Antártida proyectos que abordan cuestiones clave para el futuro del planeta, como el microbioma marino, el deshielo, las corrientes oceánicas y la dinámica glaciar. Además mantienen series históricas de diversas variables medioambientales. El buque de investigación oceanográfica Hespérides, frente a la isla volcánica Decepción, donde se encuentra la base antártica española Gabriel de Castilla. / UTM-CSICEl Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), tiene una participación destacada en la Campaña Antártica Española 2025‑2026, con cuatro proyectos de investigación y un equipo de aproximadamente 25 investigadores de ocho centros propios. Estos proyectos abordan cuestiones clave para el futuro del planeta, como el microbioma marino, el deshielo, las corrientes oceánicas y la dinámica glaciar.Además, el CSIC desempeña un papel esencial en la campaña a través de la Unidad de Tecnología Marina (UTM‑CSIC), responsable de la gestión de la Base Antártica Española Juan Carlos I y de la organización logística y técnica que permite desarrollar la investigación científica en una de las regiones más remotas del planeta. El soporte técnico prestado por la UTM-CSIC tanto en la BAE Juan Carlos I como en el BIO Hespérides es de unos 25 técnicos. La UTM también se encarga del equipamiento científico del buque de investigación oceanográfica ‘Hespérides’ en el que se desarrollan parte de los 28 proyectos de esta trigésimo novena edición de la Campaña Antártica Española, llevados a cabo por distintos centros de investigación tanto nacionales como extranjeros, incluidos los cuatro del CSIC.Laboratorio naturalLa Antártida es uno de los lugares más sensibles al cambio climático. Sus glaciares, suelos congelados y ecosistemas marinos son excelentes indicadores para comprender cómo evoluciona el clima global. Cada dato recogido allí contribuye a mejorar los modelos climáticos y anticipar sus efectos sobre el planeta y la vida.Para afrontar estos retos, el CSIC lidera investigaciones en esta trigésima novena campaña antártica que van desde el estudio del microbioma polar -microorganismos marinos que regulan los ciclos de nutrientes y energía en los océanos- hasta el análisis de glaciares y corrientes oceánicas, esenciales para entender el aumento del nivel del mar y la dinámica del clima global.Proyectos del CSICEntre los proyectos más destacados con participación del CSIC cabe destacar los siguientes:- Polaromics, liderado por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC), estudia cómo los microorganismos marinos —el microbioma polar— se adaptan y se dispersan en entornos extremos, y cómo regulan los ciclos de nutrientes y energía en los océanos. Para ello, aplicará aproximaciones ómicas como la genómica o la metagenómica. Esta última analiza el material genético de una comunidad entera de microorganismos de una muestra de agua sin necesidad de cultivarlos en laboratorio. Estas técnicas permiten entender la diversidad del microbioma polar, sus funciones y cómo interactúa en el ecosistema, mejorando los modelos sobre el cambio global.- Polar-Melt analiza los arroyos formados por el deshielo y su papel como corredores ecológicos. Equipos del Museo Nacional de Ciencias Naturales y el Centro Nacional de Biotecnología, ambos del CSIC, investigan cómo estas nuevas rutas de agua transforman los ecosistemas polares.- AntOcean es un proyecto coordinado por el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT) y el Instituto Geológico y Minero de España, ambos del CSIC, que integra tres líneas complementarias. Sonda estudia cómo se mueven las grandes corrientes del océano Austral y su papel en el clima; Temperate analiza los cambios en la forma y estructura del territorio antártico a lo largo de millones de años, para entender cómo influyen en el clima; y Baseline investiga las comunidades de microalgas que flotan en el océano, que son la base de la cadena alimentaria (fitoplancton), como indicadores del cambio ambiental.En conjunto estas tres líneas reconstruyen la historia geológica y oceánica de la región y su relación con el clima global. La parte oceanográfica del proyecto, la campaña Penant2026, se desarrollará a bordo del buque ‘Hespérides’ y está liderada por el CSIC, a través de tres de sus centros: IACT, IGME e IEO.- Dinglac (Dinámica Glaciar), proyecto liderado por la Universidad Complutense de Madrid y en el que colabora el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, mide el balance de masa (ganancia o pérdida de hielo) de los glaciares cercanos a la base antártica Juan Carlos I, en la Isla Livingston. Este balance es esencial para calcular la contribución del deshielo al aumento del nivel del mar.Infraestructuras singulares y series históricasLa Campaña Antártica Española se apoya en Infraestructuras Científicas y Técnicas Singulares (ICTS), como el buque Hespérides y las bases Juan Carlos I y Gabriel de Castilla. El CSIC, a través de la Unidad de Tecnología Marina (UTM-CSIC), gestiona la Base Juan Carlos I y coordina la logística general, además de liderar proyectos que sitúan a España en la vanguardia de la investigación polar.Junto a los nuevos estudios de esta edición, la campaña garantiza la continuidad de series históricas sobre permafrost, geomagnetismo, ionosfera y parámetros oceanográficos, esenciales para redes internacionales como la Red Terrestre Global para el Permafrost (GTN-P). Permathermal, la red española que alimenta a GTN-P, comenzó en el año 2000 y monitoriza la temperatura del suelo y el espesor de la capa activa (la que se descongela y vuelve a congelar cada año) en 15 estaciones, proporcionando datos clave para modelos globales.Gracias a la red GTN‑P los científicos y los organismos responsables de políticas climáticas y medioambientales tienen acceso a datos estandarizados y fiables a largo plazo sobre el permafrost (como la temperatura del suelo congelado o el espesor de la capa activa). Este conocimiento contribuye a mejorar predicciones y adaptar estrategias ante el cambio climático.Además, se mantienen registros continuos desde 1996 en el observatorio geomagnético de la Base Juan Carlos I y desde finales de los años 80 en las series geodésicas y oceanográficas (proyecto GEO2OCEAN, al que la Unidad de Tecnología Marina proporciona soporte logístico y técnico), lo que convierte a estas series en un recurso único para estudiar la evolución del clima y la dinámica terrestre y oceánica.Artículo relacionadoInvestigadores del CSIC apuntan los factores que hicieron de 2025 uno de los años más pavorosos de incendios forestalesEstas series, mantenidas durante décadas, permiten también detectar tendencias a largo plazo y validar modelos que anticipan los impactos del cambio climático y las variaciones del entorno espacial. Cada dato recogido en la Antártida es una pieza del puzle que nos ayuda a entender el futuro del planeta y diseñar estrategias frente a los retos globales.Fuente: CSIC