La circulación de borrascas se verá alterada por un nuevo anticiclón de bloqueo, esta vez situado al norte de Europa: analizamos los impactos en España en lo que queda de enero. Las nevadas serán noticia también durante los próximos días en diversas zonas de la Península Ibérica.En los últimos días, la situación a gran escala sobre Europa y el Atlántico norte ha estado dominada por un patrón de circulación habitual en el que el chorro polar discurre relativamente ondulado, pero fuerte, con las borrascas desarrollándose sobre el océano, afectando al continente especialmente en su mitad septentrional, con fuertes temporales invernales. En el sur del continente solo llegan algunos frentes que continúan dejando lluvias en la Península Ibérica y algunas nevadas en zonas de montaña, y que precisamente hoy están siendo noticia en numerosas provincias en cotas medias y altas.Inminente bloqueo escandinavo, los efectos en la circulación atmosféricaEsta situación es relativamente habitual en invierno, imponiéndose el flujo de oeste y destacando los acumulados de precipitación en la vertiente atlántica. Tiene también distintas variantes en función de las ondulaciones del chorro y la posición del anticiclón de las Azores, pudiendo estar interrumpido por largos periodos de estabilidad que dejan nieblas y heladas en el interior. Sin embargo, no parece el caso, puesto que este patrón de circulación se va a ver interrumpido bruscamente una vez más este invierno a partir de este mismo fin de semana.El patrón de bloqueo será dominante desde este mismo fin de semana y hasta prácticamente los últimos días de enero.Las altas presiones se desarrollarán en el este de Europa estos próximos días e irán migrando a partir del domingo y durante los primeros días de la próxima semana al norte de Europa, en el entorno del Báltico y la Península Escandinava. Esto bloqueará completamente el tránsito de borrascas por el norte del continente y las obligará a desplazarse por el sur, discurriendo incluso por el Mediterráneo.Lluvias y nevadas más intensas y generalizadasLa primera borrasca de entidad que nos afectará directamente se desarrollará durante estos próximos días sobre la Península, en el seno de una masa de aire en altura mucho más fría. Se intensificará en el Mediterráneo occidental, afectando especialmente a la vertiente mediterránea y Baleares y dejará precipitaciones significativas en todo el sector, con nevadas en zonas de montaña. Además, a medida que avance la semana, nuevas borrascas se aproximarán desde al Atlántico, por lo que la mitad occidental tampoco se librará de las precipitaciones.Artículo relacionadoEl modelo europeo advierte de un fenómeno famoso en los noventa: un frente de retroceso golpeará a estas dos comunidadesUna de las características de esta situación inminente que dificultará considerablemente la previsión meteorológica durante la próxima semana es que España quedará situada en un área de gran potencial ciclogenético, es decir, proclive a la formación de borrascas, debido a los fuertes gradientes térmicos en la zona. Esto significa que no solo habrá que estar pendientes de las depresiones que se aproximen, sino también de las que puedan formarse súbitamente sobre nuestro territorio, lo que presenta una gran dificultad para los modelos meteorológicos.Los dos escenarios más probables en EspañaUna vez establecido este patrón de circulación con un bloqueo escandinavo cuya duración está aún por determinar, las opciones más probables se pueden reducir a dos grandes escenarios probables: el primero de ellos contempla una mayor facilidad para el desarrollo de sistemas de bajas presiones que afectarán a la Península Ibérica, al situarse esta en una zona de encuentro de masas de aire. Esto facilitaría episodios de precipitaciones generalizadas y/o fuertes vientos.Las anomalías de presión previstas para la próxima semana muestran ese importante bloqueo escandinavo y un cinturón de bajas presiones conectando el Mediterráneo con el Atlántico Norte.Un segundo escenario contemplaría que las borrascas más profundas podrían situarse en el entorno del Mediterráneo, arrastrando aire muy frío desde el interior del continente. Esta situación no dejaría tanta precipitación sobre la Península pero sí opciones a episodios de frío intenso y nevadas. Aún así, independientemente de la deriva que tome, sí parece claro que la segunda quincena del mes no transcurrirá estable en nuestra geografía y requerirá de un seguimiento constante de la evolución meteorológica en todo el área peninsular.