El frenesí por la inteligencia artificial generativa ha ocultado una realidad contable que empieza a ser insostenible: procesar cada una de tus preguntas en el chat tiene un coste físico real que nadie está pagando. Sebastian Mallaby, analista financiero del Council on Foreign Relations, advierte que OpenAI se enfrenta a una crisis de liquidez que podría obligar a Sam Altman a tomar decisiones drásticas sobre la disponibilidad de sus herramientas para el usuario común.Entrenar y mantener modelos como GPT-5.2 exige una flota de procesadores NVIDIA que funcionan día y noche, quemando electricidad y capital a un ritmo que las suscripciones de veinte euros no pueden cubrir. Si la empresa se queda sin efectivo, el servicio que hoy das por sentado —ese que te ayuda a programar o a redactar correos— podría sufrir recortes de potencia, tiempos de espera infinitos o, simplemente, desaparecer tras un muro de pago mucho más alto.El silicio de NVIDIA es el nuevo ladrillo de 2008Sam Altman, CEO de OpenAILa información, publicada en Yahoo Finance, apunta a un desequilibrio financiero donde el gasto operativo asfixia cualquier intento de rentabilidad. La dependencia de Microsoft es total: la firma pagó 865 millones de dólares por usar la infraestructura de Azure en apenas nueve meses de 2025. Esto significa que la dueña de ChatGPT no es dueña de los ordenadores donde vive su IA; vive alquilada en una casa que no puede pagar con sus ingresos actuales.Este escenario recuerda a la burbuja inmobiliaria de hace décadas, donde se vendían activos que no valían lo que prometían, provocando que la empresa ya haya perdido tantos fondos como el PIB de varios países. El usuario percibe una revolución tecnológica, pero lo que hay detrás es una arquitectura deficitaria que sobrevive de inyecciones de dinero externo. Si el flujo se corta, el impacto en tu día a día digital será inmediato porque la computación en la nube no es gratuita.Para intentar salvar los muebles, Altman ha tenido que buscar dinero donde lo hay: en las grandes corporaciones. La idea de lanzar agentes de IA especializados por 20.000 dólares al mes no es una mejora para el ciudadano medio, sino un salvavidas financiero. Se trata de cobrarle una fortuna a las empresas para intentar subvencionar, de forma desesperada, el uso masivo que hacemos el resto antes de que los inversores se cansen de perder dinero.La presión es máxima tras activar el código rojo para no ser devorados por Gemini, el modelo de Google que ya viene integrado en los teléfonos Android y que ha adelantado a GPT-5.2 por la derecha. Esta guerra obliga a OpenAI a invertir aún más en hardware que no posee, acelerando una caída que muchos analistas ya bautizan como el invierno de la inteligencia artificial. Es una huida hacia adelante, hacia un futuro donde la pregunta es si podrás seguir usando la IA sin tener una cuenta corriente de seis cifras.El mantenimiento de estas funciones avanzadas exige una cuota que ronda los 18.400 € mensuales al cambio actual. OpenAI necesita que las grandes compañías paguen este peaje para sufragar los centros de datos de sus rivales, una estructura de costes que sitúa la supervivencia de la IA gratuita en una situación de riesgo técnico permanente ante la falta de ingresos propios.El artículo OpenAI tiene fecha de caducidad: un experto financiero avisa de que están a punto de quedarse sin dinero fue publicado originalmente en Andro4all.