Lo hizo todo el Barça para golear en Anoeta, pero se fue con una derrota de aquellas que no se olvidan. Ya no tanto por los tres goles anulados o los cinco palos después de rematar 25 veces. Sino por la salvaje patada de Carlos Soler a Pedri que bien pudo haber dejado al canario con el pie colgando, y que el árbitro no apreció como roja hasta que le advirtieron desde el VAR. Ganar o perder, en según qué circunstancias, quizá sea lo de menos.Seguir leyendo....