Un nuevo ensayo clínico aleatorio de la dieta vegana proporciona algunas de las pruebas más claras hasta la fecha de que lo que comemos puede transformar significativamente tanto la salud humana como la salud del planeta.La dieta vegana le sienta bien a la salud del planeta. Crédito: Comité de Médicos por una Medicina Responsable Los investigadores descubrieron que una dieta vegana baja en grasas redujo las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con los alimentos en un 57%, casi tres veces más que una dieta mediterránea, al tiempo que mejoró los principales resultados cardiometabólicos.Los resultados, publicados en BMJ Nutrition, Prevention & Health, provienen de un ensayo clínico controlado que compara directamente dos de los patrones dietéticos más recomendados en el mundo.“Ya no se trata solo de nutrición, sino de biología de sistemas y salud planetaria”, afirmó Hana Kahleova, doctora en medicina y directora de investigación clínica del Comité de Médicos por una Medicina Responsable y autora principal del estudio. “Ahora contamos con datos de ensayos clínicos aleatorizados que demuestran que una sola intervención —la dieta— puede reducir simultáneamente el impacto ambiental y mejorar la salud metabólica”.Un ensayo clínico, no un modeloA diferencia de los estudios de modelización anteriores, este análisis se basa en datos dietéticos reales procedentes de un ensayo cruzado aleatorio, lo que proporciona una evidencia excepcionalmente sólida.Los participantes que siguieron una dieta vegana baja en grasas observaron:- Reducción del 57% en las emisiones de gases de efecto invernadero.- Reducción del 55% en la demanda energética acumulada.- Mayores mejoras en el peso, la sensibilidad a la insulina y el colesterol en comparación con una dieta mediterránea.- Por el contrario, la dieta mediterránea redujo las emisiones en un 20% y no modificó significativamente la demanda total de energía.El mecanismo: eliminación de productos de origen animalLa mayoría de los avances medioambientales se lograron eliminando la carne, los lácteos y los huevos.“Lo sorprendente es la consistencia de la señal”, añadió la Dra. Kahleova. “Al eliminar los productos de origen animal, se modifica por completo la carga metabólica y ambiental de la dieta”.Este estudio se suma a un creciente conjunto de investigaciones que demuestran que los patrones dietéticos optimizados para la salud metabólica también pueden minimizar el impacto ambiental.Acerca del estudioEl análisis incluyó a 62 adultos con sobrepeso en un ensayo cruzado aleatorizado que comparó una dieta vegana baja en grasas con una dieta mediterránea durante periodos de 16 semanas. Los impactos ambientales se calcularon mediante la vinculación de registros dietéticos detallados con bases de datos ambientales establecidas.Artículo relacionadoUn compuesto de algas marinas muestra importantes reducciones de metano en el ganado vacunoDe la elección individual a la estrategia de salud pública“Un cambio en la dieta es una de las herramientas más inmediatas y escalables de las que disponemos”, afirmó la Dra. Kahleova. “No requiere nueva tecnología, sino la aplicación de lo que ya sabemos gracias a la ciencia clínica”. Fuente: Comité de Médicos por una Medicina Responsable ReferenciaJayaraman A, McKay B, Chiavaroli L, Back S, Fischer I, Smith R, et al. Environmental footprint of a low-fat vegan diet and Mediterranean diet: a secondary analysis of a randomised clinical trial. BMJ Nutrition, Prevention & Health. 2026;:bmjnph-2025-001482. https://doi.org/10.1136/bmjnph-2025-001482