China lleva años copando los titulares por sus avances en inteligencia artificial generativa, pero el frente más visible se mueve ya en el mundo físico. Coches autónomos, robots humanoides, drones y vehículos voladores eléctricos se multiplican en sus calles y polígonos. El reflejo más nítido está en la velocidad con la que sus fabricantes pasan del laboratorio a la cadena de montaje.La industria local funciona como una red de empresas que comparten el mismo objetivo. Marcas que empezaron vendiendo coches eléctricos están construyendo divisiones enteras de robótica, las firmas de chips ópticos saltan a bolsa con subidas espectaculares y los operadores de robotaxis ya cierran acuerdos para llevar sus flotas al exterior. Todas tiran de un mismo rastro: la apuesta del Estado por la llamada inteligencia artificial física.En Estados Unidos hay quien empieza a hablar de carrera perdida. Las prioridades regulatorias y el ritmo real de despliegue chocan con la velocidad china, donde la fabricación masiva se ha vuelto rutina semanal. El relato cambia rápido y obliga a otras potencias a recalibrar tiempos.Coches, humanoides y robotaxis: las piezas del rompecabezas Según ha publicado el medio especializado South China Morning Post, BYD montó su primera división de robótica en 2022 y Geely tiene la suya, mientras Chery despliega un humanoide en sus tiendas y fábricas. Xpeng se ha lanzado a la producción masiva de bípedos este año y va a licenciar su modelo VLA 2.0 a Volkswagen para coches, robots y vehículos voladores. El catálogo se diversifica a un ritmo imposible de seguir desde fuera, con humanoides muy asequibles ya a la venta.La cadena de montaje empuja con fuerza. AgiBot fabricó su humanoide número 10.000 el pasado 28 de marzo, apenas catorce meses después de alcanzar el millar, y Leju Robotics inauguró el día siguiente una planta capaz de producir otros 10.000 al año en Guangdong. Más de 150 fabricantes locales compiten por reducir costes, en una carrera apoyada por escuelas para humanoides.En el aire la película se repite. Aerofugia y un puñado de empresas pequeñas están ensayando vehículos eléctricos de despegue vertical, varios fabricantes de coches preparan modelos voladores comerciales y los reguladores van dando los primeros permisos de producción. El caso más sonoro es Xpeng y su volador, anunciado por debajo de los 300.000 dólares para el mercado chino.Sobre el asfalto, la pelea por el robotaxi alcanza otra dimensión. Pony AI presume de que su séptima generación cuesta menos que un Tesla Model 3 y WeRide acaba de pactar con Lenovo el despliegue de 200.000 vehículos autónomos en cinco años por todo el mundo. El siguiente competidor en escena sería el Geely Eva Cab, primer taxi autónomo diseñado para ese uso.El combustible silencioso son los datos. Pekín alberga un centro de 10.000 metros cuadrados con dieciséis escenarios para entrenar a los humanoides, desde una fábrica simulada hasta una residencia de ancianos. Sin esa materia prima ningún cuerpo sintético aprende a moverse en el mundo real, y la balanza se inclina hacia el lado donde se generan..embed-error { padding: 1rem; background-color: #ffebee; border-left: 4px solid #d32f2f; margin: 1rem 0; }.embed-error p { margin: 0 !important; color: #d32f2f !important; }