Quienes todavía guardan sus colecciones de cintas y discos compactos en el trastero están de enhorabuena, porque Bumpboxx lanza el BB-777, un radiocasete de 12,7 kg que replica la arquitectura del legendario Sharp GF-777. No estamos ante otro altavoz inalámbrico que se limita a imitar una estética antigua con materiales baratos, sino ante una unidad que integra mecanismos de lectura reales para formatos analógicos y digitales.La empresa californiana, fundada en 2016, lleva tres años de desarrollo interno para sacar este equipo a través de Kickstarter por 649 dólares. Como detallan desde eCoustics, la idea de su creador, Rob Owens, no era vender plástico vacío, sino un sistema contundente capaz de girar cualquier álbum sin pedirte que vincules obligatoriamente tu teléfono móvil.Bumpboxx BB-777: ¿merece la pena este regreso al sonido físico?Hay toda una generación que nunca ha cargado una mole de 75 centímetros al hombro, y es evidente que el interés por los casetes ha vuelto con muchísima fuerza entre los más jóvenes. Su diseño industrial grita años ochenta por los cuatro costados, con enormes rejillas magnéticas extraíbles y un aspecto que recuerda irremediablemente al Radio Raheem de la película de Spike Lee. Lo más jugoso lo encontramos en el panel frontal, donde han montado una doble pletina de casete completamente funcional. Es una rareza absoluta hoy en día, pero cuadra perfectamente si tenemos en cuenta que vuelven los radiocasetes con sonido renovado para un público muy concreto. Además de leer cintas magnéticas, vas a encontrar una bandeja óptica que admite discos comerciales y archivos MP3 grabados. Lejos de quedarse anclado en la pura nostalgia analógica, el chasis esconde un conversor interno que te permite grabar directamente a unidades USB externas. Esto significa que puedes conectar un pendrive y digitalizar tus cintas, tus discos o los programas capturados por su sintonizador de onda corta hacia formatos sin pérdida de compresión como FLAC o WAV. Mover semejante volumen de aire exige componentes serios, y aquí la marca no se anda con medias tintas al meter 270 W de potencia real. Para gestionar esa barbaridad sin distorsionar, el sistema de tres vías reparte las frecuencias entre dos tweeters de bocina, altavoces coaxiales para los tonos medios y dos superwoofers de 6,25 pulgadas con ganancia independiente. Esta pareja inferior opera en una cámara acústica sellada para garantizar graves muy secos.Aunque la estética parezca sacada directamente de un videoclip de breakdance, el panel posterior añade tecnología Bluetooth con emparejamiento TWS. Este módulo inalámbrico te permite sincronizar dos unidades exactas simultáneamente para crear un escenario estéreo descomunal, complementado con entradas auxiliares RCA convencionales. Por si fuera poco, tienes a mano dos puertos de micrófono con cable que acompañan a los dos micros integrados junto a la pantalla LCD de 4,5 pulgadas.Transportar este bicho colgado al hombro te arruinaría si tuvieras que comprar docenas de pilas alcalinas D, así que los ingenieros han optado por incluir una batería extraíble de litio de 97,6 Wh. Asegura unas 15 horas de autonomía y tarda entre 4 y 6 horas en recargarse por completo, cumpliendo de paso con la estricta normativa de la TSA para poder llevarla en la cabina del avión sin que te paren en el control. El sistema multivoltaje interno admite hasta 240 V, así que lo puedes enchufar en España (o en cualquier otro lugar) sin necesidad de transformadores.Es cierto que aquí no vas a encontrar conexión Wi-Fi, compatibilidad con AirPlay ni soporte nativo para protocolos de transmisión de alta resolución. Si lo que estás buscando es integrar un altavoz en tu red doméstica inteligente para pedirle canciones a gritos, este mastodonte no es para ti y vas a tener que mirar otras alternativas en el mercado.