España puso en marcha durante la anterior crisis energética un mecanismo que permite forzar la parada de grandes fábricas industriales para recortar rápidamente el consumo de electricidad si hay riesgo de desajustes graves en el sistema eléctrico, en caso de no tener suficiente producción eléctrica para cubrir con garantías toda la demanda y contar con margen de reserva de sobra. Es un sistema por el que las factorías dispuestas a parar cobran y que lo pagan todos los clientes en el recibo de luz. Y ahora la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) prepara una reforma para rebajar el coste de este servicio, después de que se disparara en la última subasta celebrada.Seguir leyendo....